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Roma
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Disfruta de tu hotel en Roma

En la Antigüedad, todos los caminos llevaban a Roma. También hacen lo propio los sueños de cualquier viajero. Los más de 2.800 años que contemplan la Ciudad Eterna le han conferido una magia que seduce desde el primer momento, y que invita a regresar. Para ello no hace falta haber cumplido con el ritual de lanzar una moneda de espaldas a la Fontana de Trevi. Basta con haber paseado por sus calles y avenidas ancladas en el corazón de la historia. Desde tu hotel en Roma, esta explosión de sensaciones estará a tu alcance.

Fundada a finales del siglo VII a.C. mediante la unificación de sus siete colinas —la tradición oral atribuye este hecho a Rómulo y Remo, los famosísimos gemelos amamantados por una loba—, Roma asumió el desafío de cincelar la civilización mediterránea, sobreponiéndose incluso al colapso del Imperio Romano de Occidente en el año 476 de nuestra era.

Capital del mundo antiguo, de la cristiandad y de las artes, y musa de genios como Johann Wolfgang von Goethe o John Keats, esta urbe aúna a partes iguales autenticidad y leyenda. No es de extrañar, pues, que la ciudad que fue el hogar de un millón de personas en la época imperial hoy atraiga a muchas más, deseosas de paladear su fascinante pasado y de comprobar in situ por qué la UNESCO la incorporó a la lista del Patrimonio de la Humanidad en 1980.

 

  • País: Italia
  • Hora:
  • Cambio: Euro
  • Energía:

Hoteles en Roma

Aplica para viajes del 26 de agosto al 24 de noviembre
  • Hotel de ciudad
  • SPA

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Reservas disponibles a partir del 1 de octubre 2019

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Qué ver en Roma

Un excelente punto de partida para empezar a visitar Roma es su monumento más fotografiado: el Coliseo. Este anfiteatro del siglo I d.C. y con capacidad para 55.000 espectadores es el símbolo por antonomasia de la ciudad y de Italia. Junto a la plaza del Coliseo, se eleva el arco de Constantino, construido en honor de Trajano y restaurado por Constantino I el Grande para conmemorar su victoria sobre Majencio en el año 315 d.C.

Resiguiendo la Via dei Fori Imperiali, podrás admirar las ruinas del antiguo Foro y del Palatino. Este enclave cuenta con construcciones como el templo de Saturno, el de Vespasiano o el de Cástor y Póllux, así como el arco de Septimio Severo o la columna de Foca. Alcanzando la plaza de Venezia, donde se elevan el Palazzo Venezia (siglo XV) y el monumento a Vittorio Emanuele II (1895-1925), se desemboca en el pintoresco gueto judío.

Tras callejear por este barrio, resulta obligado acercarse hasta la plaza del Campidoglio, donde se hallan los Museos Capitolinos; el teatro de Marcelo, el templo de Vesta, el templo de la Fortuna Viril y la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, una basílica del siglo XII con un campanario románico y la célebre máscara de mármol conocida como la Bocca della Verità. Desde allí, vale la pena echar un vistazo al vecino circo Máximo, que tenía podía llegar a acoger a 300.000 personas, y siguiendo por la Viale Aventino, culminar el recorrido junto al cementerio protestante y la pirámide de Cayo Cestio, una tumba inspirada en la arquitectura faraónica.

También puedes enfilar la Via delle Terme y acceder a las termas de Caracalla (siglo III d.C.), en las que se organizan conciertos de ópera en los meses de junio y julio.

Una particularidad de Roma es que es la única urbe del mundo que da cabida a un país en su interior. Concretamente, al más pequeño del mundo: Ciudad del Vaticano, accesible en autobús, bajando en la plaza del Risorgimento, o en metro, yendo hasta la parada de Ottaviano. Convertida en estado independiente en 1929, acoge los magníficos Museos Vaticanos —que incluyen la Capilla Sixtina de Miguel Ángel— y la basílica de San Pedro del Vaticano, la iglesia más importante del mundo, en la que oficia sus homilías el Papa.

Al concluir esta inolvidable visita, el cercano Castel Sant’Angelo bien merece la atención del viajero. Lo mismo podría decirse del Panteón de Agripa (118-125), y la plaza Navona, cuyo trazado comprende la hermosísima Fontana dei Quattro Fiumi, obra de Bernini.   

Acércate también a Villa Borghese, un parque público con magníficas vistas sobre Roma y que también alberga el palacio-museo de Villa Giulia, la Galleria d’Arte Moderna y la Galleria Borghese, que reúne obras de artistas de renombre y de diversas épocas, como Canova, Rafael, Tiziano, Guercino, Veronese o Giorgione.

 

Qué hacer en Roma

¿Buscando algún regalo para sorprender a los tuyos tras tu escapada? Si te apetece ir de compras por Roma, te recomendamos asomarte a Via del Corso, una de sus principales arterias comerciales. Esta desemboca en la icónica plaza de España. Su imponente escalinata, diseñada en 1720 y formada por 135 peldaños, conduce a la iglesia de Trinità dei Monti.

No obstante, si lo que te apetece es tomar el pulso a la ciudad, atraviesa el Corso Vittorio Emanuele II, calle que guiará tus pasos hasta el Campo dei Fiori. Reducto de la Roma más tradicional, este enclave destila un encanto especial gracias a sus cafeterías y sus coloridos tenderetes de fruta.  

Otro lugar ideal para saborear un auténtico expreso italiano es el Café Greco, situado en el número 86 de la Via Condotti. Para degustar una exquisita pizza o un plato de pasta all'amatriciana —una de las recetas más genuinas del Lacio—, elige una de las trattorie del barrio del Trastevere. En las terrazas que se despliegan en los alrededores de Santa Maria in Trastevere, la iglesia más antigua de la ciudad (es originaria de los siglos III y IV), disfrutarás de una velada única.

Y si quieres recorrer Roma como sus habitantes, no dejes de alquilar una vespa y emular a Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma (1953).

Ríndete también al magnetismo de la Fontana di Trevi, proyectada por Salvi en el siglo XVIII e inmortalizada por Anita Ekberg en La dolce vita (1960) de Federico Fellini, y arroja una moneda a sus aguas. Eso sí: aunque no lo hagas, estamos seguros de que desearás repetir tu viaje a Roma. ¡Haz la prueba!