El medio físico del verano es el acuático, de eso no hay duda. Es llegar el buen tiempo y el cuerpo tiende a pasar más tiempo a remojo, nadando, jugando o, simplemente, refrescándose.

La buena noticia es que el agua no es solo un alivio contra el calor. También es un entorno en el que hacer ejercicio de una manera diferente y muy productiva. Así que en tus próximas vacaciones no lo dudes: haz ejercicio en el mar o en la piscina del hotel. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Además de los beneficios de los que hablaremos a continuación, las completas animaciones de los resorts, su programa Fit & Fun y las modernas instalaciones ayudan y mucho a que el agua no solo refresque, también tonifique. Así que ¡no hay excusas!

Beneficios para todo

Actividades como el aquaeróbic, el spinning en el agua, el aquagym, o el zumba acuático son algunas de las disciplinas más conocidas de este subgénero deportivo. Además de desarrollarse bajo el agua, lo que une a todas ellas son las infinitas consecuencias positivas que tienen para el organismo. Tanto, que lo más lógico es que cuando leas el sinfín de ventajas que tienen pienses que es una panacea mágica. Y sin embargo, es mucho mejor. ¡Vamos!

Está libre de lesiones. El agua acolcha cualquier impacto, lo que hace que las articulaciones y las extremidades apenas sufran. Además, es imposible caerse y cualquier mala postura se corrige sin ningún riesgo.

Opone más resistencia que el aire. Por norma general, este elemento exige que, para el mismo ejercicio, el esfuerzo se multiplique por 12. Por eso, muchos médicos especializados consideran que para tonificar es mucho más útil una hora en el agua que unas sesiones de pesas.

El cuerpo Vs la flotación. Si al ejercicio en sí le añades otros elementos como los cinturones y arneses flotadores, el deporte se convierte en un desafío. Y, también, te permite experimentar la sensación de andar sobre la luna e improvisar ejercicios anti gravedad.

Puro relax. La suavidad de los movimientos y la paz que transmite este elemento hace que los músculos se fortalezcan con una sensación constante de relajación. Como si no costara ni cansara.

Felicidad y diversión. La mezcla de todas estas ventajas, sumada a la novedad que supone estrenarse en un deporte, hace que el cerebro no conciba todo esto como un deporte. Es más, lo más lógico es que te enganches y no dejes de practicarlo, al menos, durante los días de vacaciones.