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Montenegro Por qué la Costa de Montenegro es el secreto mejor guardado de Europa

Montenegro es una interrogación. El hermano discreto de los Balcanes prefiere mantener un halo de misterio, dejando que la atención turística recaiga sobre algunos de sus vecinos y sus atractivos hollywoodienses.

Pero los viajeros que desvíen la mirada de los flashes y se dirijan un poco más al sur se encontrarán de bruces con uno de los últimos paraísos del Mediterráneo. Ciudades medievales de cuento, montañas de postal, playas de ensueño… Montenegro lo tiene todo, y prefiere, por ahora, compartirlo con solo unos pocos elegidos. ¿Eres tú uno de ellos?

LAS PLAYAS

Si has llegado a los Balcanes buscando la dolce vita que solo el Mediterráneo puede dar, Montenegro te sorprenderá muy gratamente: aquí, el mar Adriático saluda en cada giro de carretera, tras las esquinas de cada callejuela medieval y, muy especialmente, desde la orilla de cada playa.

Ah, las playas montenegrinas. Sin nada que envidiar a las de su vecina balcánica del norte (que se lleva la fama, sí, pero también la afluencia), las playas de Montenegro son carne de rumores viajeros que por sí solas hacen que el país se merezca una visita.

SIEMPRE ALEGRE

Si has venido al Mediterráneo en busca de noches eternas (¿y quién no lo ha hecho, al menos una vez en la vida?), Montenegro te las pone en bandeja.

¿Sueñas con bailar bajo la luna a la orilla del mar? Budva es tu destino perfecto. El hijo predilecto del turismo montenegrino rebosa alegría en cada puesta de sol y es difícil resistir la tentación de unirse. La playa de Petrovac, concretamente, es popular con turistas y vecinos por igual, y le dará un sabor local a tus noches montenegrinas. No te lo pienses más: echa un vistazo a los descuentos y ofertas del hotel en Budva de Iberostar y procura reservar tu habitación cuanto antes. De este modo, te beneficiarás del mejor precio y te asegurarás una estancia en Montenegro imposible de olvidar.

Si tienes alma de festival, Montenegro es anfitrión (como no podía ser menos) de uno de los secretos festivaleros mejor guardados de Europa: el Sea Dance. Con el escenario de la playa Jaz, en Budva, este festival recibe a entusiastas de la música todos los años, pero, y a pesar de que Forbes lo nombrase uno de los 10 mejores festivales de Europa, sigue siendo relativamente íntimo.

SORPRESAS GEOGRÁFICAS…

Más allá de la costa, Montenegro también guarda sorpresas, quizá incluso más. País adentro, el terreno se eleva, se hace más verde, y, aunque no se pregonan tanto como las playas, una vez descubras los encantos del interior de Montenegro querrás pregonarlos desde la cima más alta (o por el contrario, guardar el secreto a los pocos elegidos que lo conocemos.

Parques nacionales como Durmitor invitan a atarse las botas de montaña y recorrerlos de cabo a rabo, tanto a pie como a caballo, mientras que el bosque infinito de Biogradska Gora, una de las últimas zonas verdes vírgenes de Europa, te abrazará por completo en una bocanada de aire fresco.

Si has sentido la llamada espiritual del corazón montenegrino, no ha sido por casualidad: el monasterio de Ostrog, uno de los centros de peregrinación ortodoxos del país, escondido en el valle de Zeta, es una visión tan increíble que no se puede poner en palabras. Tienes que verla.

… Y SORPRESAS URBANAS

La bella Kotor… ¿Qué se puede escribir de la perla montenegrina que no se haya dicho ya? De los secretos de Montenegro, Kotor es probablemente el peor guardado, pero basta posar los ojos en esta pequeña ciudad de la bahía para saber, de golpe, por qué quienes la conocen pierden la cabeza.

Kotor desafía cualquier intento de descripción. A esta ciudad medieval, coronada por una espectacular muralla del siglo XV, no le faltan atributos: desde su casco viejo, a las laberínticas calles repletas de secretos, al mirador del Fuerte de Kotor y su vista privilegiada sobre el fiordo. Es imposible no caer bajo el hechizo de Kotor.

Al norte del país, casi en la frontera con Croacia, a Kotor le ha salido una digna competidora: Herceg Novi. Situada en una colina sobre la bahía, la ciudad vieja es todo callejuelas, plazas y escaleras serpenteantes, entre las que se esconden cafés, iglesias centenarias y fortalezas, todas ellas con unas vistas envidiables sobre el Adriático. Una experiencia que podrás saborear sin prisas en las instalaciones de Iberostar Herceg Novi, uno de nuestros hoteles en Montenegro.

Cuesta abajo, Herceg Novi se abre al  mar en una de las aguas más limpias de la costa, que invitan a nadar velado por las montañas. Que no se despiste Kotor, que a  la mínima le arrebatan la corona.

UNA CAPITAL INESPERADA

Montenegro se hace querer de muchas formas, pero si le preguntas a algún viajero que ya haya estado qué le pareció la capital, lo más probable es que ponga cara de póquer. Podgorica (la susodicha capital) no es la parte más querida de Montenegro, pero si le dedicas un poco de tiempo, es posible que (al igual que el resto del país) te sorprenda.

La primera impresión de Podgorica es que aquí, al igual que en otras capitales ex comunistas, predominan los bloques de edificios sin encanto. Pero mira un poco más allá, y verás notas de color entre el gris, como el Parque del Rey, el pulmón de la capital.

Podgorica es también uno de los mejores lugares donde ver de cerca la mezcla de influencias que es Montenegro. Su zona vieja te introduce en la época otomana, mientras que al otro lado del río se yergue orgullosa la iglesia ortodoxa más grande del país, la Catedral de la Resurrección de Cristo.

EL MEJOR VINO DEL SUDESTE DE EUROPA

Así es: hay viñedos en Montenegro, y pueden rivalizar en calidad con sus vecinos del oeste del continente. Aunque no sea lo primero que se asocia al pensar con esta región de Europa, el vino es una gran parte de la vida balcánica, y es indispensable para entender la filosofía y la rutina de esta parte del mundo.

El mayor encanto del vino montenegrino es lo único que es: sus uvas no crecen en ningún otro terreno del planeta, y su calidad satisfará a los paladares más exigentes. El gran rey de la vendimia es Vranac, un vino tinto adorado en casa y el extranjero, y la gran joya de la zona vinícola de Crmnica. No te quedes mirando, y atrévete a una cata: la gran mayoría de las bodegas familiares ofrecen catas y recorridos, y estarán más que encantados de guiarte en tu iniciación enóloga montenegrina.