Participar activamente en el turismo consciente implica disfrutar del entorno de una manera más respetuosa, conectando con la verdad de cada lugar. En nuestros destinos del Caribe los arrecifes de coral reflejan la sabiduría que habita en su naturaleza. 

Conocidos como “las selvas del mar” por su biodiversidad, estos universos sumergidos hacen posible la vida de otros animales y plantas además de la de los propios corales; entre ellos, peces, esponjas, crustáceos, moluscos, estrellas de mar y erizos, así como numerosas algas. Debido a los efectos de la crisis climática, hoy su resiliencia ancestral corre peligro.

Aquí te explicamos qué son los arrecifes, cómo se forman, cuántos tipos hay y dónde se encuentran. Te hablamos de su valor y de las amenazas a las que se enfrentan. Y también de las distintas maneras de colaborar en su protección durante tus vacaciones en nuestros hoteles, donde hemos instalado viveros de coral.

Qué son los arrecifes de coral

Los arrecifes de coral son el hogar de un sinfín de criaturas pero, ¿de qué están compuestos? En primer lugar, los corales son animales. No hay que confundirlos con plantas marinas como el sargazo del Caribe o, al otro lado del mundo, la Posidonia del Mediterráneo. Este taxón atípico del reino animal comparte algunos rasgos con las anémonas, las medusas y los hidrozoos

En segundo lugar, los arrecifes coralinos son hábitats que se construyen a partir del carbonato de calcio que segregan los cuerpos de los corales, además de otros sedimentos que se depositan en ellos. A los corales pétreos o duros también se les llama “constructores de arrecifes”.

Cómo se forman los arrecifes de coral

La explicación de cómo se forman los arrecifes de coral resulta, cuanto menos, asombrosa. El carbonato de calcio segregado por estos animales marinos poco convencionales, los corales duros, crea una base para que sus descendientes puedan asentarse y sobrevivir. Con el tiempo, esa materia acumulada en los fondos marinos da lugar al arrecife. Podría afirmarse que estos ecosistemas son una expresión del amor que los progenitores coralinos le profesan a sus retoños. 

Otros animales y plantas también colaboran en su construcción. Algas, esponjas e incluso algunos moluscos como almejas y ostras se suman a su arquitectura natural, dejando allí sus cuerpos cuando mueren, que a su vez sirven como cimientos para los nuevos corales. Además del amor, los arrecifes de coral también tienen que ver con otro poderoso instinto presente en todos los seres: el de comunidad.

Una persona con un traje submarino morado y amarillo en un arrecife de coral

La Gran Barrera de Coral

Los arrecifes de coral más grandes del mundo están en Australia, siendo la Gran Barrera de Coral el más extenso y también la mayor estructura viva del planeta, con hasta 2.600 kilómetros de longitud. ¡Incluso puede verse desde el espacio! Está integrada por más de 2.900 arrecifes individuales y unas 900 islas e islotes.

El resort Iberostar Rose Hall Beach en Montego Bay, Jamaica, está rodeado de arrecifes que son microcosmos a pequeña escala. Un contraste de tamaño con la Gran Barrera de Coral que, sin embargo, no influye en su capacidad de proteger las playas y de adaptarse. 

Arrecife Palancar

El arrecife Palancar se encuentra en México, dentro del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel y cerca de la Península de Yucatán. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996. En él viven numerosos animales, algunos en peligro de extinción en México, como la tortuga caguama o boba, por lo que preservarlo resulta de vital importancia. Iberostar Waves Cozumel alberga un vivero de corales junto a este arrecife, convirtiendo tu experiencia de viaje en la isla en una oportunidad única para explorarlo con conciencia.

Barrera de coral de Belice

La segunda barrera de coral de mayores proporciones, con más de 1.000 kilómetros de largo, también se sitúa en el Caribe, abarcando todo el litoral de Quintana Roo, en México, además de Belice, Guatemala y Honduras. Conocerás la barrera de coral de Belice durante tus vacaciones en los hoteles Iberostar en Riviera Maya. Quizás su punto más emblemático sea el denominado Gran Agujero Azul o simplemente, el Ojo; desde que en la década de los 60 el oceanógrafo Jacques Cousteau llevase a cabo una arriesgada inmersión en él.

Arrecife de Raja Ampat

Situado en Indonesia, el arrecife de Raja Ampat forma parte del llamado Triángulo de Coral. Según los científicos, podría ser el más rico y diverso de todos los arrecifes de coral del mundo. Se estima que en él hay más de 500 especies de coral y más de 800 sólo de peces

Otros ecosistemas coralinos se localizan en zonas con clima tropical como los destinos Iberostar en República Dominicana, Venezuela y Nicaragua.

Cómo ayudar a proteger los arrecifes cuando viajas

Snorkel y buceo respetuosos con el entorno marino

Bucear en Riviera Maya es un plan soñado. Cuando lo hagas, asegúrate de permanecer en las zonas de inmersión habilitadas para ello, limitando el tiempo que pases en espacios protegidos (y respetando la legislación del destino). No toques a los corales ni a otros animales y plantas. Como complemento, utiliza un protector solar mineral y sin nanopartículas, respetuoso con la salud de los arrecifes y del resto de ecosistemas marinos.

Elegir un alojamiento que trabaja por cuidar los arrecifes

Seguro que, la próxima vez que escuches hablar de los arrecifes de coral, a esas imágenes de playas de postal se suman la conciencia y la fascinación de saber que, detrás de esos colores vibrantes, de esas formas de fantasía y de ese mar siempre turquesa delineado por arena blanca y palmeras, hay mucho más. Elige un hotel aliado que apoye tus gestos de turismo consciente. Mientras tú desconectas y te diviertes dentro de esa postal que, ahora sí, es una foto real del paraíso, nosotros trabajamos activamente por cuidar de los corales.

Viaja de forma más consciente con Iberostar

Estamos comprometidos con la salud costera tanto en el Caribe como en el resto del mundo. Algo que se traduce en vacaciones libres de plásticos de un solo uso, gestión cada vez más eficiente de los residuos y de la energía, gastronomía del lugar dando prioridad a los ingredientes locales y al pescado y marisco de origen responsable y actividades en la naturaleza, coherentes con esta filosofía. El turismo consciente es todo lo que cabe dentro y fuera de tu próxima elección de alojamiento.