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Turismo con niños Cádiz para tres generaciones

Planes para hacer con la familia, con amigos o con tu pareja en esta provincia andaluza.

Naturaleza salvaje, costas infinitas, antiguas ruinas romanas, deportes de aventura y terrazas chill out donde disfrutar de atardeceres de película. Con el buen tiempo, la provincia de Cádiz se postula como uno de los mejores destinos nacionales e internacionales -¿por qué no pecar de una moderada altanería?- para todas las edades.

Pero si el objetivo del viaje no es solo dejarse llevar por la tranquilidad y el hedonismo, Valdevaqueros en Tarifa es una de las playas más salvajes del litoral gaditano, que gracias a los vientos de Levante y Poniente se ha convertido en la meca del windsurf y kitesurf de Europa.

Aunque, sin duda, uno de los mayores atractivos de este paraje son sus incomparables chiringuitos. El mítico Tumbao, donde (nunca mejor dicho) tumbarse sin importar el tiempo al ritmo de DJs, es una parada obligatoria a estas alturas del viaje. En el punto más meridional de la Península Ibérica y bañado por el mar Mediterráneo y océano Atlántico, existe otro paraíso para los fanáticos de estos deportes de agua: la playa de los Lances, también en Tarifa.

La gastronomía se convierte en un punto indispensable del viaje de un 'viejoven' y, dentro de la tradición culinaria andaluza, la de Cádiz es una de las más variadas. No es difícil encontrar un bar o un restaurante con un amplio y rico espectro de verduras, hortalizas, carnes, pescados y mariscos. En Tarifa, la calle de Guzmán el Bueno se convierte en 'hotspot' gracias a locales como Los Melli, El Burgato, El Francés y El Lola donde disfrutar del pescado en toda su esencia.

Aunque si hablamos de pescado, en concreto del atún rojo salvaje de almadraba, no hay sitio mejor que Zahara de los Atunes. Sus propuestas más sibaritas y vanguardistas las podemos encontrar en la Taberna de El Campero y Taberna Trasteo, donde esta materia prima se eleva a la quintaesencia. Decoraciones agradables, bohemias y luminosas donde degustar este manjar en todas sus formas: acompañado de ensaladilla rusa de manzana, en tacos con guacamole y cebollitas encurtidas; en tempura, a la parrilla, y en sus versiones más asiáticas y exóticas (satay, sashimi, tataki, ceviche o tartar).

 

Para familias con peques

Viajar en familia no siempre es una tarea sencilla. Hay que saber dar con un destino que pueda gustar tanto a grandes como a pequeños y que ningún miembro de la familia se aburra por el camino. Con la llegada del calor, la playa suele ser la opción ganadora. 

Construir castillos de arena, jugar a las palas, disfrutar de un baño relajante o tomar el sol, ¿quién se va a negar a un plan así? Viajar en familia a Cádiz es una opción fantástica.

Pequeñas, bulliciosas, con mucho oleaje, tranquilas… La provincia de Cádiz tiene casi 80 playas para elegir, por lo que no hay oportunidad para el error. La Playa de la Caleta es una de las más populares de la ciudad de Cádiz y sus aguas tranquilas, protegidas de las corrientes de Levante, son ideales para ir con los niños. Entre los castillos de San Sebastián y Santa Catalina, este arenal urbano de 450 metros de longitud es de fácil acceso y es estupendo para nadar y tomar el sol sin que los fuertes vientos estropeen la diversión. La playa de Bolonia, famosa por sus dunas de arena de más de treinta metros de altura, no se queda atrás. Alcanzar la cumbre de la larga sucesión de dunas, tirarse desde el montículo más alto, visitar las ruinas romanas de Baelo Claudia e, incluso, si hay suerte, atisbar algún que otro delfín, son algunos de los muchos divertimentos que hacer en familia por la costa gaditana. 

Cruzar la Bahía de Cádiz es otra de las citas indispensables para un viaje para todas las edades. Las salidas en catamarán son muy usuales desde la capital. Sus puentes, murallas y, por supuesto, el castillo de Santa Catalina para finalizar la aventura con la caída del sol. Sancti Petri también ofrece un idílico paseo en barco al atardecer desde el puerto hasta llegar al Islote de Sancti Petri, también conocido como la isla de Hércules, donde se puede encontrar con un castillo edificado entre los siglos XVI y XVIII y que sirvió de defensa ante los numerosos ataques de los piratas.

Aunque si lo que se pretende es alternar la costa con la naturaleza más verde, la provincia tiene un sinfín de parajes para los más aventureros. El Parque Natural de los Alcornocales, también conocido como 'la selva virgen de la Península Ibérica', posee un microclima muy similar al de las zonas tropicales y en él se pueden encontrar animales como los buitres leonados, el búho real, cigüeñas, águilas calzadas, ciervos o nutrias. Entre marismas, playas, caños y pinares también se encuentra el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, que junto al Parque Nacional de Doñana o el Parque Natural del Estrecho, ubicado entre Tarifa y Algeciras, son algunos de los muchos santuarios de fauna y flora que tiene el sur de Andalucía.

Y para acabar la ruta con buen sabor de boca, cerca de Jerez de la Frontera se encuentra el Museo de la Miel y las Abejas Rancho Cortesano , donde los niños podrán descubrir, vestidos de apicultores, cómo se elabora este oro líquido y cómo trabajan las abejas, además de participar en talleres de alfarería o recogidas de fresas y remolachas en su huerto ecológico.