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Boda playera Trucos para que tu boda en la playa sea perfecta

Detalles que pueden hacer más perfecto (aún) ese día especial

El verano está a la vuelta de la esquina; con las estaciones cálidas los días son más largos, aumenta la temperatura, y el aroma y colorido de las flores inunda cualquier rincón de nuestra geografía, convirtiéndolo en el escenario perfecto para una boda.

Entre los lugares preferidos de esta temporada están, sin duda, parajes tan idóneos como las numerosas y extraordinarios playas que enmarcan en lugares como Mallorca, Ibiza, Tenerife, Marbella o el Caribe. Pequeños paraísos que cuentan con hoteles Iberostar para organizar bodas que garantizan que cualquier boda salga a la perfección, tanto por la ubicación como por las instalaciones y la gastronomía.

Analizamos los seis puntos claves que hay que tener en cuenta para que el gran día sea perfecto, contando con la opinión de dos de las mejores wedding planners de nuestro país, que nos obsequian con sus mejores tips.

LA MEJOR FECHA

Aunque el tiempo es imposible de predecir, las expertas en la organización de bodas recomiendan plantear el evento a partir del mes de abril cuando se organizan en nuestro país, ya que las bodas resultan más lucidas gracias a las condiciones de la temporada cálida. Wendy, la co-socia de Bodas de cuento opina que “los mejores meses son de abril a octubre. Particularmente me gusta mucho este último mes ya que, aunque anochece antes, suele ofrecer unas temperaturas muy agradables. Puede que una boda en el interior ya sea más fresca, pero cerca del mar siempre sale estupenda”.

Por otro lado, Lorena, copropietaria de la empresa Las bodas de Araventum considera mejor periodo el comprendido entre los meses de mayo a septiembre, ya que “la luz, las temperaturas y la frondosa vegetación son perfectas durante esta temporada”.

 

LA MEJOR HORA

El mejor tramo del día es el atardecer, según la opinión compartida de las dos expertas. Se trata de un momento idóneo para celebrar la ceremonia a orillas del mar por tres claras razones: bajan las temperaturas y refresca; la luz es preciosa, y te aseguras unas fotos dignas de enmarcar. De día, como explica Lorena “hace demasiado calor, y los invitados pueden estar incómodos. Quizá durante el mes de mayo sí sea posible hacerla, porque las temperaturas todavía dan una pequeña tregua”.

Ambas destacan sobre todo la especialísima luz que ofrecen esas horas, que regalan primero un tono rosado para desembocar en grisáceo, lo que resulta realmente útil para conseguir unas instantáneas extraordinarias.

Otra de las ventajas que tiene el atardecer es que los invitados tienen tiempo para descasar y disfrutar de un día de playa, piscina y relax. Wendy puntualiza que “es idóneo hacer la ceremonia al atardecer y, al terminar, organizar un cóctel en el mismo lugar, para disfrutar del anochecer que, por supuesto, estará iluminado con velas, creando un entorno mágico”.

 

LA MEJOR UBICACIÓN

No existe una norma que especifique cuál es la mejor parte de la playa para que este evento sea especial y sobre todo, único. Cada cual posee sus preferencias, pero lo que está claro es que los novios, que son los verdaderos protagonistas, son los que deben valorar cuál es su escenario idílico y para ello, como puntualiza Wendy: “siempre se busca un lugar especial donde las fotos sean bonitas”.

Cada playa de España es totalmente diferente, pero lo importante en cualquiera de ellas es “colocar el altar en el lugar correcto” el cual, como comenta Wendy “debe ser sencillo, y colocado en una zona que tenga vistas limpias y atractivas, como por ejemplo un horizonte infinito que culmina en el mar, o un acantilado con bellas formaciones rocosas”.

Un punto que destacar es también la importancia del acceso a este lugar; cuidar la llegada a la playa es parte esencial para conseguir una boda diez. Para ello, como explica Lorena, es apropiado “utilizar materiales naturales, ya que mantienen intacta la belleza del entorno. Por ejemplo, una alfombra Pisal, una pasarela de madera o complementos de mimbre pueden ser excelentes opciones deco”.

EL MEJOR OUTFIT

Continuando con el protocolo de las bodas, las que se desarrollan en la playa llevan inscritas en su naturaleza la palabra informal, ya que siempre es recomendable adecuar la vestimenta al espacio en el que vamos a estar. Las prendas y complementos que se usan en este tipo de escenarios, naturales y bucólicos, se encuadran en ese lema que dice ‘arreglado, pero informal’. Tanto Wendy como Lorena coinciden en que el tacón es una pieza complicada, y más si es de aguja.

Esta última añade que “una perfecta opción es dar a los invitados unas alpargatas, o incluso unas chanclas flip-flop monas y sencillas”. En cuanto a las prendas, la clave es vestir fresco, a base de telas acordes al paraje, que sean suaves, vaporosas y cómodas. Pero ojo, como puntualiza Wendy, “hay que tener cuidado con la brisa del anochecer, que puede bajar unos grados la temperatura. Por eso conviene llevar siempre un chal como complemento”.

Lorena considera que un perfecto dress-code para la playa es el “estilo hippy informal, sin lentejuelas, metálicos o brillos; cuanto más bohemio y ligero, mejor.” Para los looks masculinos las reglas siguen en la misma línea, con camisas de lino, pantalones de pinza y calzado tipo mocasines de verano o alpargatas de suela fina.

En cuanto a los tips de belleza, el estilo también debe ir acorde con el look playero, con maquillaje en tonos ligeros, pasteles, muy naturales y cero excesos ya que, siempre conviene tener en cuenta que la humedad puede jugarnos malas pasadas.

En cuanto al pelo, sea suelto o recogido, hay que tratar de llevarlo algo trabajado, y es que en este caso la humedad, es también su peor enemigo. Lorena asegura que “tanto un recogido como una melena suelta son ideales y perfectos para complementar el estilismo, pero el primero siempre tiene que ser sencillo, nada de moños italianos, ni broches, ni brillos en el cabello. El tocado es una elección estupenda mientras que, si es de tarde, los sombreros no están bien vistos”.

Esta flexibilidad estilística también tiene que conectarse con el destino. Las ya citadas alpargatas armonizan elegantemente con cualquier enlace que se celebre en un hotel en Mallorca u hotel en Ibiza.

Lorena también es partidaria de apostar por los materiales naturales; “mimbre y madera son idóneos para estas bodas, combinándolas con flores mediterráneas como buganvilla, o bien hojas verdes al estilo tropical. Aunque realmente no son necesarias las flores; yo me decanto más por complementos como sillas de mimbre o bambú, y moqueta de coco”. 

ESOS PEQUEÑOS DETALLES QUE MARCAN LA DIFERENCIA

Existen pequeños elementos que contribuyen a dar el sello personal y aumentar la personalidad de la boda. Porque, aunque la belleza del entorno ya viste todo lo demás, hay selectos y estratégicos detalles que siempre suman. Wendy, por ejemplo, es partidaria de las sombrillas de papel entre los invitados ya que, “además de hacer una útil función para resguardarse del sol, aportan un toque chic al ambiente, y las fotos quedan muy divertidas”.

También se decanta por hacer un pequeño córner cerca del altar, “siempre bonito y acorde al estilo de la pareja", matiza, con sombrillas, pai-pai y hasta gafas de sol ya que, aunque no se deben usar si seguimos a rajatabla el protocolo, en la playa el lema todo vale adquiere valor, todo es más informal y flexible.