La Geria, un perfecto contraste de verdes y ceniza

Fecha de publicación 26/08/2019

Gastronomía

Turismo del vino El 'boom' enoturístico de las Islas Canarias

Sabores y recetas en torno al boom enoturístico de las Islas Canarias, para los amantes de la buena mesa.

Situada también en la mita meridional de Tenerife, la D.O. de Abona comparte algún rasgo paisajístico con Güimar, aunque la cata desvela unos blancos con más cuerpo y con más horas de sol. Es decir, más redondos pero también con un público más especializado y exigente. Por eso lo mejor es profundizar en su complejidad visitando una bodega como Frontos, donde adaptan los tours a medida del cliente y los grupos en su completo complejo vinícola.

Si en la anterior Denominación reinaban los tintos, en Güimar, una comarca situada en el este de la isla, el blanco es la estrella. Y también la altitud, puesto que se cultivan vides hasta los 1500 metros sobre el nivel del mar, rozando lo milagroso. Una mezcla que hace que los paisajes sean todo un espectáculo, y más cuando el mar de nubes baja hasta las bodegas o la nieve se posa en sus terrazas (muy de vez en cuando). En este show natural brilla la bodega Valle de Güimar, la más preparada para el enoturismo de la zona gracias a sus visitas guiadas en las que se repasa de forma entretenida el proceso de la producción de vino y que se remata con una completa cata en la que sorprende el espumoso.

El siempre verde valle de la Orotava tiene su propia D.O. nacida de las viñas que crecen a la sombra de los bananeros y salpicadas por huertas que suelen ocupar las hectáreas más fértiles. Sin embargo, para la uva se destina el terreno más pobre, de color rojizo, que parece estar recién salido del cráter. El elemento más característico y sorprendente de estas parcelas vertiginosas es el cordón trenzado, un sistema por el cual se entrelazan los sarmientos con el fin de conseguir más rendimiento en la plantación (solían compartir sol y tierra con las patatas), aunque hoy en día se ha convertido más en un símbolo de su especificidad que en un sistema útil. Con este sistema se cultivan blancos algo amargos y frutales, rosados muy rojos (de sabor y color) y tintos sencillos. La mayoría de sus bodegas son pequeñas, de ahí que solo se abran para eventos específicos como catas y visitas especiales, lo que no quita que conducir a través de los caminos y las carreteras que avanzan entre los pagos sea un placer paisajístico casi único.

Por último, Ycoden, Daute e Isora aglutinan los vinos del noroeste de Tenerife. Una zona prolífica, muy unida a esta bebida (de hecho, Icod de los vinos es su capital oficiosa) y de parajes hermosos y con muchos contrastes. Aquí manda la uva Listán, tanto blanca como negra, que se cultiva en parras altas que alfombran las laderas y las lomas, haciendo que el paisaje sea más bello si cabe. No obstante, si la idea es no elegir y aprender un poco de todas las regiones vitivinícolas de la isla, la opción ideal es visitar la Casa del vino. Se trata de una hacienda habilitada para promocionar los caldos de Tenerife y donde se puede curiosear en su museo, probar en su zona de catas y maridar con recetas ancestrales en su restaurante.