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Planes para niños Los mejores trucos de 'mindfulness' para niños durante las vacaciones

Ayude a los más pequeños a relajarse, a disfrutar y también a desconectar

Viajar con niños es enormemente beneficioso porque aprenden experiencias de la vida que no aprenden en un aula o de un libro. Les abre sus mentes y les hace sentir curiosidad por el mundo en que vivimos, además de enseñarles humildad y les hace más conscientes de más cosas. También hace que los niños sean más valientes e les infunde confianza, obligándolos a salir de sus rutinas habituales y a probar cosas nuevas y maravillosas.

Viajar en familia es extraordinariamente valioso por el tiempo que se pasan juntos. Los niños se benefician de que sus padres huyen de la rutina mientras que los más mayores le pueden dedicar más tiempo de calidad a sus hijos y vivir juntos nuevas y emocionantes aventuras. Aprender las mismas cosas, ver los mismos paisajes y generar recuerdos fortalece los vínculos y las relaciones en el núcleo familiar. Una razón más que de peso para viajar todos juntos. Y, además, en los resorts de Iberostar las vacaciones de los más pequeños son gratuitas. A este incentivo hay que sumarle una amplia gama de actividades y de juegos para niños. Un cóctel perfecto que ayuda a que pequeños y mayores desconecten completamente.

Sin embargo, viajar con niños no es fácil. Las vacaciones son para relajarse, pero en algunas ocasiones también pueden ser una fuente de estrés, especialmente para los más pequeños que se sienten fuera de su zona de confort. La logística puede ser un poco estresante, especialmente hacer la maleta, mientras que los más pequeños a menudo se pueden encontrar un poco fuera de lugar, enfrentados a diferentes alimentos y diferentes ambientes extraños. Sentarse con ellos y hablarles de sus miedos es un buen comienzo, pero se le puede dar la vuelta a la situación haciéndola divertida para que el viaje sea un juego con el que aprender sobre el destino de sus vacaciones.

No obstante, si los clásicos trucos de entretener a los más pequeños no son suficientes, la práctica de algunas técnicas de mindfulness es una gran manera de combatir cualquier ansiedad de un viaje así como mejorar la experiencia en general. He aquí algunas maneras de ayudar a los niños (y, de paso, a los mayores) a relajarse...

¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL MINDFULNESS?

En pocas palabras, 'mindfullness' consiste en mantener la mente totalmente enfocada en lo que está sucediendo, en lo que se está haciendo, en el espacio que te rodea... Puede sonar bastante fácil y, sin embargo, evitar que la mente se desvíe de su curso y no se preocupe por pensamientos obsesivos o preocuparse por acontecimientos futuros es en realidad extremadamente difícil, y esto es a menudo lo que causa ansiedad y estrés.

Mindfulness es la capacidad humana básica para estar plenamente presentes, conscientes de dónde estamos y qué estamos haciendo para no dejarse abrumar por lo que está pasando a nuestro alrededor.

Con técnicas sencillas como la respiración y los ejercicios de meditación, es posible practicar la permanencia en el presente. Y, lo mejor, es que no hace falta cambiar nada en el estilo de vida para hacerlo.

¿POR QUÉ EL MINDFULNESS ES BUENO PARA LOS NIÑOS?

Más allá de la evidente mejora en la atención, el mindfullness puede ayudar a calmar a los niños cuando están enfadados. Enseñarles algunas técnicas de relajación mental les puede dotar de las habilidades necesarias para poder reconocer que sus pensamientos son sólo "pensamientos" y para lidiar con sus emociones. Además, ayuda a reemplazar las reacciones impulsivas con respuestas reflexivas.

¿CÓMO AYUDA EN LOS VIAJES?

El viaje es gratificante de muchas maneras, sobre todo porque brinda la oportunidad a todos los viajeros de ser capaces de ser un poco más valientes cuando buscan destinos que son completamente nuevos para ellos así como de experimentar culturas, idiomas y situaciones fuera de lo normal.

Pero precisamente este 'extrañamiento' es el elemento que puede causar que los niños estén preocupados. Y es que los más pequeños pueden ponerse nerviosos ante un vuelo, un viaje largo en carretera o preocuparse por lo que van a comer o a vivir lejos de casa.

Los niños atentos son más proclives a lidiar con el cambio, se sienten más seguros de sí mismos y están más conectados con las personas que los rodean. Esto sin duda les ayuda cuando tengan que enfrentarse a nuevas caras.

También tienden a dormir mejor, algo muy importante para los viajes largos ya que una una buena rutina de sueño supone que todos en la familia llegarán descansados a sus merecidos días de vacaciones.

 

¿CÓMO SE PUEDE PRACTICAR EL MINDFULNESS?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que para enseñarles a los más pequeños a desconectar, primero lo tendrán que hacer los mayores. O lo que es lo mismo, predicar con el ejemplo.

La mayoría de la gente tiene poco tiempo para dedicarse a la práctica seria y profesional mindfulness. No obstante, aquí hay algunos ejercicios rápidos y fáciles que se pueden incorporar al día a día para, después, poder contagiar y enseñar a los niños.

Tomarse un descanso

En lugar de comprobar el correo electrónico, o navegar por las redes sociales ¿por qué no tomarse un descanso? Todo es tan fácil como guardar el smartphonem sentarse un momento tranquilo y contemplar el entorno. ¿Qué se puede oír? ¿Cómo se siente uno? Un ejercicio que consiste en estar presente en ese momento, evitando que la mente comience a divagar y a preocuparse por el trabajo.Es decir, volver al presente.

Basta con respirar

Se puede hacer en cualquier hora del día. Sólo respirar y exhalar. Concentrar la atención en cómo se siente el aire y el movimiento en el pecho y el estómago. Es una gran manera de enfocar la mente, aunque solo sea por unos pocos segundos.

Caminar

Una simple caminata de 10 o 15 minutos ininterrumpidos pueden ayudar a la concentración y a desconectar. Al principio, las personas se suelen concentrar en la sensación de sus pies tocando el suelo. Pero también existe la opción de focalizar las sensaciones en la respiración o en cómo se mueven otras partes del cuerpo. La clave es desarrollar una atención relajada, y cuando la mente se aleje, traerla de vuelta suavemente.

Comer

La idea es que, cuando se está a punto de probar el  primer bocado de cualquier comida, la mente se focalice en prestar atención solo al sabor. Para ello, solo hay que observar la comida cuidadosamente, sentir las texturas en la boca, oler cada alimento y sentir cómo el cuerpo reacciona ante cada estímulo. Eso sí, no hace falta mantener esta liturgia durante toda la comida, con hacerlo de vez en cuando es suficiente.

Escuchar

La clave está en encontrar un momento adecuado para escuchar con atención. Y es que, hoy en día, el ser humano está tan acostumbrado a tantos sonidos que la tendencia natural es a olvidarlos, a desconectar de ellos.

Para el que viva en una ciudad, la técnica consiste en concentrarse en oír los motores de automóviles, los anuncios de trenes y las personas hablando por su teléfono. Y para los que disfruten de una vida rural, es el momento de disfrutar de las hojas que caen, de los pájaros que cantan y de los perros que ladran a lo lejos. Solo consiste en parar, y escuchar lo que esté sucediendo en ese instante.

Otra opción es ponerse algo de música y escucharla con plena atención durante un corto periodo de tiempo sin pensar en la letra o en los recuerdos que sus melodías pueden suscitar. Solo fluir, solo dejarse llevar.