Si estás planeando escaparte a un hotel en Lisboa, prepárate para sorprenderte. ¿Sabías que la capital de Portugal es más antigua que Roma? Fue fundada varios siglos antes por los fenicios. Incluso el suelo adoquinado que pisarás tiene más edad de la que parece: se reconstruyó con los escombros de los edificios tras el Gran Terremoto de 1755, algunos con siglos de antigüedad. 

A lo largo de las siguientes líneas, te hablaremos de barrios históricos, de miradores y de experiencias clásicas que se han convertido en todo un símbolo; pero también de vanguardia. Haremos una visita a Belém y dejaremos la puerta abierta a la posibilidad de alargar el viaje. Todo ello desde un alojamiento único en el corazón de la ciudad.

Los barrios históricos

Baixa y Chiado

Nuestro hotel 5 estrellas en Lisboa, Iberostar Selection Lisboa, se sitúa a unos 20 minutos a pie de Baixa y Chiado, dos barrios colindantes que reflejan la personalidad cultural de la ciudad –más adelante volveremos a su spa, a su piscina y a sus espacios para fiestas privadas y eventos empresariales–. Los edificios neoclásicos y las calles llanas y monumentales de La Baixa, como la Via Augusta, conforman una zona ideal para ir de compras. La postal se va transformando con pronunciadas cuestas y ambiente bohemio y literario a medida que la ruta asciende hacia Chiado, donde se sitúan iconos gastronómicos y arquitectónicos como el Café A Brasileira

Alfama

Supongamos que vas a pasar tres días en Lisboa y no quieres perderte nada. En ese caso, la visita al barrio de Alfama es casi obligada. Su autenticidad te atrapará desde el primer momento. Según los historiadores, en este rincón de la ciudad con alma marinera y humilde floreció el fado. Pero no parece un barrio urbano, sino un pueblo tradicional portugués con un laberinto de callejuelas empinadas y ventanas abiertas, donde los vecinos se sientan a charlar tranquilamente en las puertas de las casas. Alberga varios miradores, así como otros monumentos imprescindibles entre los que se encuentran la Catedral de Lisboa, el Castillo San Jorge y el Panteón Nacional.

Los Pasteles de Belém

Los pasteles o pastéis de Belém son la denominación de origen de lospastéis de nata portugueses, cuya receta original y secreta se sitúa en el Monasterio de los Jerónimos –aunque su adaptación al gran público se haya vuelto universal dentro y fuera de Portugal–. Este delicioso dulce fue creado en 1837. Para salvaguardar la forma artesanal de prepararlo, los maestros pasteleros que la conocen tienen prohibido viajar juntos. Se trata de pequeñas tartaletas elaboradas con hojaldre y rellenas de una crema tibia de huevos, leche y azúcar, tostada en la superficie y cremosa bajo la primera capa. Para apreciar todos sus matices, se aconseja degustarlos recién hechos, cuando todavía están calientes y, a poder ser, acompañados de una buena taza de café. Otro representante global de la gastronomía portuguesa.

Los “miradouros” que cortan la respiración

Mirador de Portas do Sol y Santa Luzia

Después del gusto, la mirada es el siguiente sentido en intensificarse. Ascender a los miradouros lisboetas implica movimiento y paisaje. El Mirador de Portas do Sol y el de Santa Luzia se encuentran en Alfama, separados por la Iglesia de Santa Luzia. Son gratuitos y permanecen abiertos las 24 horas. El primero ofrece una panorámica del Tajo, los tejados rojos del barrio y monumentos como el Panteón Nacional desde una terraza abierta, que parece “colgada” del acantilado. Es perfecto para ver amanecer. El segundo se construye con un jardín a dos niveles, que acoge una pérgola de madera cubierta de buganvillas y bancos decorados con azulejos de antes del Gran Terremoto. Regala una postal íntima de las alturas, con vistas al puerto y a las torres de las iglesias de San Miguel y San Esteban.

Mirador de Nuestra Señora del Monte

¿Tienes pensado viajar a Lisboa en familia? El Mirador de Nuestra Señora del Monte fascinará a mayores y pequeños por su imagen 210º. Se trata del punto más alto, con 100 metros de altura sobre el nivel del mar. Se ubica en el barrio histórico de Graça, y para acceder lo más cómodo es tomar el tranvía 28 y caminar los últimos metros cuesta arriba. ¿El mejor momento para ir? Al atardecer, cuando el cielo y los tejados se tiñen de oro bruñido. Esta atalaya cuenta con un pintoresco patio, donde se emplaza la Capilla de Nuestra Señora del Monte. Hay puestos de comida y bebida para reponer fuerzas y los músicos callejeros amenizan el plan con sus actuaciones.

El Elevador de Santa Justa

El Elevador de Santa Justa es un hermoso ascensor vertical de hierro forjado, proyectado en 1902 por el ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard. Conecta el barrio de Baixa con el de Chiado. Su espectacular diseño neogótico, con cabinas originales de madera pulida, espejos y detalles de latón, parece embellecerse a medida que sube haciauna de las mejores perspectivas de la capital. La pasarela superior comunica directamente con el área de Largo do Carmo y las ruinas del Museo Arqueológico de Carmo. En tu hotel con piscina en Lisboa, disfrutarás de habitaciones y suites con vistas o bien a la zona de baño y solárium, decorada con cálida madera y snack bar, o bien a los rascacielos más altos de la ciudad.