Luxury & Lifestyle

Viajar con niños: la maleta perfecta

Todas las respuestas sobre cómo hacer el equipaje de los más pequeños.

El equipaje de los más pequeños, tengan la edad que tengan, siempre es un procedimiento vacacional que genera dudas y muchas preguntas. Y aquí están las respuestas.

En cuanto llegan las vacaciones, muchos padres cogen el portante para irse con sus hijos a pasar unos deseados y merecidos días de descanso. Los más pequeños están ávidos de playa, baños en el mar y diversión, por eso hay que aprovechar esta predisposición a pasárselo bien para hacer con ellos uno de los trámites pre-vacacionales más importantes: preparar sus maletas.

Cuando son muy pequeños, la responsabilidad de que nuestro hijo lleve todo lo que necesite para pasar unos días en la costa o en la montaña es totalmente nuestra (como no podía ser de otra manera), pero a partir de los tres-cuatro años se convierten en buenos ayudantes para que hacer su equipaje sea una actividad divertida y, a su vez, instructiva. Por eso es importante que los preparativos se adapten a sus edades y, sobre todo, a sus necesidades.

De 0 a 2 años: el arsenal completo

Cuando los niños son bebés se ensucian asiduamente por lo que siempre tendremos que llevar más mudas de lo habitual. Si vamos a un lugar de playa, los bodies de algodón de manga corta van a ser nuestra salvación porque es una prenda que no da calor y con la que pueden estar en el capazo tan fresquitos. Las camisetas, polos, bermudas y vestidos también han de estar presentes en el equipaje de nuestros vástagos.

También es muy recomendable llevar algo de abrigo (chaquetas o incluso jerséis finos) para las noches veraniegas que en algunos lugares de costa pueden ser más fresquitas. La cantidad de mudas que debemos llevar va a depender de si queremos hacer uso o no de la lavandería del hotel. Con los niños, el “por si acaso” se eleva a la enésima potencia aunque tampoco es necesario llevarse todo el armario.

Dentro de la maleta de los niños pequeños debemos poner gorros de algodón (imprescindibles para protegerlos del sol), pañales, pañales-bañadores y bañadores. En el caso de los pañales es necesario informase antes si el hotel elegido está cerca de algún establecimiento que venda los que cada uno use para poder comprar allí y, en el caso de que sobren, se puedan traer de vuelta. Obviamente siempre es aconsejable llevar pañales de sobra parar prevenir cualquier sorpresa desagradable.

En este sentido, en el bolso de los padres siempre tiene que estar la documentación de sus hijos y sus tarjetas sanitarias por si hay que llamar al médico del hotel o desplazarse a un centro médico cercano. También es muy recomendable llevar el máximo de ropa posible en el equipaje de mano por si hay algún problema con las maletas facturadas y bolsas de plástico para poner las prendas sucias.

En lo que se refiere al calzado, los que ya caminan (a partir del año generalmente) han de llevar zapato fresquito y adecuado para pasear de la mano de sus padres, zapatillas ad hoc para estar en el hotel y sandalias de playa y piscina. Además, los niños necesitan juguetes para que disfruten en la arena por lo que el kit playero de flotador o manguitos (ambos homologados), cubo, pala y moldes para crear figuritas ha de estar en vuestro equipaje o bien lo podéis comprar en destino. En este caso, tendréis que dejarle espacio para la maleta de regreso. 

Hay que tener en cuenta que hay que resguardar del sol la piel de los niños desde que salimos de la puerta de nuestro hotel hasta el atardecer (y repetir la aplicación varias veces al día), por lo que la crema solar de protección extrema ha de estar siempre presente en una maleta que se precie. Los padres también han de cuidarse la piel, pero la epidermis de los bebés es especialmente sensible por lo que las cremas solares son productos de obligada presencia dentro de la maleta de un niño. Algunos pediatras recomiendan incluso que los pequeños no se expongan al sol durante los primeros meses de vida por lo que tendréis que estar muy atentos para que vuestro bebé esté siempre bajo la sombra.

De 3 a 7 años: unos ayudantes de primera

 A partir de los tres años es necesario implicar a los niños en el momento de hacer la maleta porque así se acostumbran a echar una mano a los padres. Esta tarea la podemos enfocar como un momento divertido y que se puede hacer en familia ya que a todos nos encanta irnos de vacaciones. Aparte, gestos como éste fomentan la independencia y la seguridad del niño.

En lo que se refiere a ropa vamos a poner prendas cómodas como camisetas, bermudas, vestidos, etc. Incluso ellos nos pueden decir cuáles son sus piezas favoritas. Los padres estamos para supervisar todo y para recordarles la importancia de ponerse crema solar y de hacer siempre caso a los mayores cuando estén en la piscina o dentro del mar. A esta edad todavía la gran mayoría no sabe nadar y han de estar acompañados por un adulto en el agua siempre. También conviene explicarles que es bueno llevar siempre un par de piezas de abrigo por si las noches son más frías. Si al niño le pican los mosquitos será el primero en recordarte que pongas en la maleta su loción porque a estos insectos les encanta la sangre de los más pequeños y os pueden fastidiar las vacaciones.

Seguramente la gran discusión llegará cuando les digamos que se pueden llevar algún juguete, porque ellos se querrán llevar todos los de su habitación. Les hemos de recordar que las maletas tienen un espacio limitado y que en ellas solo van a poder ir un par o tres y de tamaño mini. Además, los hoteles son lugares ideales para hacer amiguitos y fomentar así las relaciones sociales por lo que los juguetes se van a quedar, seguramente, en la habitación. 

La última recomendación es para los padres: los niños (sobre todo los varones) se siguen manchando mucho a esas edades, por lo que no está de más llevar algunas mudas más de lo habitual. Y también es importante no olvidar la documentación de la familia.