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Apps de viaje Cómo un e-Concierge cambió (y mejoró) mis vacaciones

Una App para desconectar mucho mejor 

Un inicio sencillísimo

Me quité los zapatos y abrí la ventana de la habitación del hotel mientras una bocanada de brisa marina me saludaba. Mi práctico e-Concierge de la aplicación Iberostar me había ayudado a tener una gran bienvenida y mi primer día completo de vacaciones había comenzado. Con una maleta deshecha aún en la cama, un minibar lleno y un día de disfrute por delante empecé a desconectar y a relajarme. Mientras cerraba los ojos para disfrutar del silencio, la vibración de mi teléfono sonó dentro de mi bolso. Miré la pantalla, llena de notificaciones por correo electrónico y tuve la fuerte tentación de apagarla e ignorar a todo el mundo. Pero recordé que un smartphone puede ser una herramienta clave para tener unas vacaciones perfectas. Me acosté en la cama y reflexioné sobre la tarde que se avecinaba y decidí usar mi teléfono solo para lo bueno.

Hoy en día la tecnología, cuando se usa bien, puede hacer que hasta las vacaciones sean más satisfactorias. Todo lo que necesitas es tu smartphone y acceso a Internet; nada más. Y punto. Sin embargo, a pesar de todas las cosas buenas que tiene, nadie quiere entrar en el agujero negro de sobredosis de información que ofrece la web. Quiero asesoría y ayuda en la planificación de mi viaje, pero no tener un sinfín de pestañas abiertas en mi navegador que solo consiguen estresarme. Por eso, la App de Iberostar es perfecta para el viajero que quiere todo en un solo lugar, facilitando la planificación de las vacaciones paso por paso, aconsejando y ayudando en la toma instantánea de decisiones. Sí, me gusta improvisar, pero mejor cuando me ofrecen muchos planes para poder elegir.

Todo a solo un clic

Abrí la App del hotel que ya había demostrado ser vital en la preparación de mi estancia en el hotel. A primera hora del día, mientras esperaba en el aeropuerto rodeado por el bullicio de los viajeros y los anuncios por la megafonía, decidí ponerme los auriculares para evadirme escuchando música y, a través de la aplicación, realizé rápidamente el check-in en mi hotel gracias a un Web Check-in súper sencillo de usar. En cuanto llegué al hotel, crucé la puerta principal, me salté la fila de la recepción y recogí la llave que ya me estaba esperando. Así de rápido!

Hace semanas, cuando estaba listo para realizar mi reserva, la hice a través de la aplicación. Y la realicé mientras esperaba la comida para llevar después de un día de trabajo particularmente insoportable. Pude reservar mi estancia en el lugar a la vez que obtenía un 10% extra de descuento por crear una cuenta (lo que significa un ahorro de tiempo también ya que pude iniciar sesión sin problemas en todos mis dispositivos). Más allá de elegir el resort en sí, tuve la opción de escoger entre alojamiento y desayuno, media pensión o todo incluido. Otra buena ventaja de reservar y pagar a través de la aplicación es que tienes una tarifa mejor si lo comparas con el pago en el hotel. Y siempre simple y fácil de navegar de principio a fin. En la aplicación encontré los restaurantes del establecimiento, sus menús y una línea directa de 24 horas para charlar con el personal del hotel, un calendario de eventos en el lugar y de entretenimiento, e incluso servicio de habitaciones en tiempo real para que esa botella de cava sea enviada a la habitación.

Después de contestar algunos de esos correos electrónicos de trabajo, me levanté y encontré el spa en el mapa de mi app. Al llegar, me dieron la bienvenida con un refrescante vaso de agua de pepino y los suaves sonidos de los carillones. Más tarde me puse un suave albornoz y me dirigí al bar de la piscina para tomar un bocado ligero y nadar.

De repente, pensé en hacer una excursión por los alrededores. Con mi App pude chatear con el e-Concierge quien me dió todas las pistas posibles sobre mi destino: rutas de senderismo, el restaurante de moda, la mejor bodega para poder hacer una cata, la reserva animal que quería visitar, el club de surf... Con tantos estímulos me entró la sed y opté por pedir un cóctel, seguir tomando el sol y reservar mesa para uno de los restaurantes del hotel. Le consulté a mi e-Concierge sobre cuál elegir comentándole mi pasión por el Sashimi y el Nigiri y no solo me recomendó el mejor japonés, incluso me asesoró sobre qué pedir. Más tarde, esa misma noche, con el estómago lleno, bajé al bar para disrutar de la música en vivo.

 

Una despedida bien organizada

Después de un sueño completo y profundo, al día siguiente el e-Concierge me volvió a ser útil, ya que resolvió muchas de esas pequeñas formalidades cuando tienes que dejar un hotel. La App me despertó, reservó un servicio de taxi y me despedí del chat prometiendo que volvería pronto. Mientras miraba por última vez por la ventana del balcón, me di cuenta de que mis dispositivos tecnológicos habían desempeñado un papel diferente en mis cortas vacaciones: en lugar de ser un ancla de la rutina diaria, me ayudaron a acercarme al amable personal del hotel y allanaron el camino para acceder fácilmente a una serie de servicios, permitiéndome disfrutar del tipo de escapada que necesitaba en todo momento.

 

LISETTE MIRANDA Y SHAWN MOKSVOLD I 11/05/2018

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