Tastes Great

Del Brunch al Sprunch Sprunch, el nuevo acrónimo que combina bienestar y gastronomía

El domingo perfecto debería de empezar por esta fusión de Spa + Brunch

Cada vez son más las organizaciones de la salud nacionales e internacionales que dedican su tiempo y estudios a demostrar los beneficios de comer con regularidad (no confundir con picar entre horas). Pretenden inculcar el hábito de alimentarse unas cinco veces al día, pero, eso sí, siempre a las mismas horas. En España ya teníamos asimilado el gusto por la merienda a media tarde, pero acabamos de caer rendidos ante el brunch anglosajón, que llega con fuerza para paliar ese apetito que sorprende entre el desayuno y la comida.

Según el suplemento de 1972 del Oxford English Dictionary, el termino brunch habría sido utilizado por primera vez en 1895 por Guy Beringer en el semanal Hunter's Weekly. Un dato rescatado de un texto publicado en 1896 por la revista satírica Punch que rezaba así: “para estar de moda hoy en día debemos hacer un brunch. Realmente un excelente acrónimo, introducido, dicho sea de paso, el año pasado, por Guy Beringer, en el ahora caótico Hunter's Weekly, y que indica la combinación entre desayuno y almuerzo. Sin embargo, hace dos años, en Oxford se hizo una importante distinción. La comida combinada, cuando está más cerca de las horas normales del desayuno, es brunch, y cuando está más cerca del almuerzo, es blunch. Por favor, no lo olvide”.

Este texto irónico pretendía poner de manifiesto las excéntricas costumbres gastronómicas de la alta sociedad de finales del XIX, a quienes sus sirvientes debían dejar preparado este brunch (mezcla de breakfast y lunch) antes de irse a disfrutar del domingo, su día libre. Es por ello que en esta especie de buffet matutino para rezagados solía incluir platos que pudiesen consumirse con facilidad a lo largo de todo el día, como carne asada, salmón ahumado, tortitas o los siempre recurridos huevos revueltos o benedictinos (escalfados, con jamón, sobre un muffin inglés y coronados con salsa holandesa).

Más de cien años después, los hábitos alimenticios han cambiado tanto que la mayor preocupación ya no es que las recetas necesiten o no de una preparación instantánea, sino que sean lo más equilibradas posible. Las mimosas y los bellinis siguen estando espirituosamente presentes en los brunch de hoteles y restaurantes, pero a estos se han sumado opciones mucho más saludables, como los zumos o batidos de frutas naturales (smoothies) y las aguas con sabor (la mejor alternativa a los refrescos azucarados). Tampoco han desaparecido de la carta los productos ahumados –sobre todo los embutidos–, no obstante, cada vez hay más demanda de alimentos que lleguen lo más frescos posibles hasta la mesa: verduras raw (crudités) para mojar en humus de garbanzos (o de alubias negras si el chef es más innovador) o quizás un aguacate relleno de alguna ensalada con nombre italiano.

Además, no hay que olvidarse de la reciente aparición en escena de los superalimentos: semillas, bayas, setas y diversas plantas cuyo contenido en nutrientes se considera extremadamente beneficioso para la salud. Algunos, como el alga espirulina, han sido incluso avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas (ONU). También la quinoa, la cúrcuma y, más recientemente, el té matcha, convierten el brunch en súper brunch.

Otro de los aspectos que inquieta a los expertos en salud es el de comer en ambientes relajados. Así debería ser siempre, sin prisas y disfrutando con los cinco sentidos. Alcanzar este estado de atención plena (o midfullness) es más fácil después de haber sometido al cuerpo a una actividad física o desestresante, como puede ser un tratamiento de hidroterapia en un circuito de spa. Y de esta combinación entre Spa y Brunch –al más puro estilo etimológico decimonónico– surge el Sprunch, un concepto novedoso de bienestar y gastronomía ofrecido las mañanas de los domingos por el Iberostar Grand Hotel Mencey, referente de lujo en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Esta experiencia Mencey comienza (a las 10:00, a las 10:30 o a las 11:00 horas) con un recorrido de 90 minutos por el completo circuito de aguas de su Spa Sensations, que ocupa 2.000 m2 de un total de 4.500m2 (el resto están destinados a gimnasio, pistas de pádel y sala de actividades). Sauna para estimular la capacidad de termorregulación del cuerpo, Hamman para que la piel se beneficie de los cambios de temperatura y de los aromas de Oriente, duchas de sensaciones para estimular los sentidos con los diferentes tipos de presiones y piscinas de flotación para disminuir la tensión muscular y los problemas respiratorios gracias a una solución de agua saturada de sales. El masaje que aporta la presión de agua del pediluvio está indicado para relajar los músculos, drenar el sistema linfático y aumentas el flujo sanguíneo de los miembros inferiores del cuerpo. A todo esto, hay que sumarle las piscinas exteriores, perfectas para sumergirse durante cualquier época del año gracias a los benévolos 20.8 ºC de media anual que registra la isla de Tenerife.

Completan la carta de platos con esencia local un huevo cremoso con espárragos trigueros, setas, bacalao y un tataky de Wagyu con virutas de pan de cristal y lascas de queso Palmero, un pro- ducto con D.O. elaborado a base de leche recién ordeñada (con elevados niveles de alfa-caseína) de cabras de raza palmera y untado con aceite de oliva, harina o gofio para proteger su corteza. La torrija con pan de leche y helado de canela es la tentación que sale directa desde el obrador del hotel para poner punto y final a esta completa experiencia sensitiva, saludable y gastronómica que es el Sprunch (en cuyo precio están incluidos café, té, zumo de naranja natural y copa de cava).

Si eres vegetariano o vegano existe una alternativa al Sprunch, que también incluye 90 minutos de circuito de hidroterapia, llamada GastroSPA. Está regada por zumos de papaya y naranja, de melón y hierbabuena o de piña y coco, y compuesta por apetecibles platos como las berenjenas crujientes con miel de palma, la ensaladita de tomatitos y albahaca en brocheta, el bocadito de aguacate, pepino y espárragos y la tosta de humus con tapenade de aceitunas negras.