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Comidas del mundo Así se desayuna en todo el mundo

No importa en qué lugar del mundo te despiertes, la primera comida del día es una ventana a las culturas locales y a los gustos más diversos.

Atractivos aromas, nuevos sabores acompañados de un vaso de zumo recién exprimido… el desayuno es el mejor momento del día. Y más lejos de casa. Con un poco de planificación, la primera comida del día también puede ser la más auténtica, con delicias tradicionales que se suelen salir del circuito gastronómico turístico. Así que si a primera hora estás en el hotel, en un agradable café o en la terraza de una piscina, aprovecha para huir de la rutina y los tópicos y profundizar en los nuevos matices.

Miami

Si lo puedes soñar, lo puedes probar en Miami, un urbe donde la fusión de matices e influencias ha desembocado en una amplia gama de manjares dulces y salados entre los que elegir.  Green Street Café (en Coconut Grove) es la meca de los buenos productos gracias a sus tortitas tamaño gigante. Las más populares y reconocidas son las de banana, pero las de canela y las de Red Velvet también cuentan con muchos fans. No obstante, para los que prefieran otro plato sin panqueques, están las tortillas rellenas de queso de cabra y espinacas o las tostadas francesas con Nutella. Como sucede en el resto de la ciudad, la influencia cubana también está presente en forma de croquetas y cafecito.

El desayuno en South Beach tiene su propio templo en Puerto Sagua, el restaurante favorito de los lugareños desde que abriera sus puertas en 1968. Y es que cualquiera que consiga comenzar el día disfrutando de su montaña de papas rellenas, mediasnoches de jamón, sándwiches de queso con encurtidos acompañados de café con leche no necesitará comer en todo el día. O en toda la semana. Para los que prefieran almorzar con tranquilidad, Pinch Kitchen destaca por sus tostadas francesas rellenas de guayaba y crema de queso o por su especialidad, los eggs in a basket, una receta que consiste en freír el huevo dentro de un agujero hecho en la tostada de pan. Su brunch está acompañado de cócteles como los mimosas, los bloody Marys y los Bellinis con los que afrontar la jornada de una forma despreocupada.

¿Listo para probar uno de los mejores desayunos? No olvides que en el hotel 4 estrellas en Miami de Iberostar, podrás disfrutarlo también.

Nueva York

Nueva York y el desayuno van de la mano como el arce y el sirope, y esta cuidad es perfecta para encontrar ambos ingredientes. Y es que no hay mejor lugar en el mundo para comer el clásico desayuno americano de tortitas rebosantes de sirope, bacon, huevos fritos, salchichas, patatas fritas y tostadas. No olvides que en nuestro hotel boutique en el centro de Manhattan podrás disfrutar de esta delicia, y muchas más.

Pero este pequeño éxtasis mañanero no termina aquí puesto que los neoyorquinos le han querido añadir su toque innovador a esta tradición. Para disfrutar de esta reinvención lo mejor es ir a Little Park, en Tribeca, donde sorprenden sus panqueques de coco y espelta bañados en sirope de manzana asada y sidra o su brunch completo. Otro acierto es Le CouCou, en Broadway, cuya matutina especialidad es un filete de rib eye servido con huevos frescos u otros pecaditos dulces como el Chiboust à la Vanille. Pero esto es solo el principio ya que hay otros restaurantes que están llevando la innovación a cotas aún más alta.

En Okonomi en Williamsburg, la cocina japonesa se sublima con un desayuno de autor consistente en sopa miso, un tazón de arroz integral y huevos ‘onsen’ que se ha ganado el aplauso de la crítica y el público local. Y, por supuesto, Nueva York no sería Nueva York sin sus famosos bagels. Para desayunar sin sentarse, no hay mejor opción que los Absolute Bagels del Upper West Side, unos panecillos rellenos con todo tipo de ingredientes, desde pescados ahumados hasta fiambres, tomate seco o crema de queso.

 

Cuba

En Cuba, el desayuno es siempre una comida abundante, ya sea en un hotel o en un café local. En esta isla tropical es normal que te sorprendan con un plato de exuberantes frutas de temporada cortadas como si fuera un muestrario de joyas en las que no falta ni el mango, ni la papaya, ni la piña, ni la sandía, ni otras delicias menos comunes como la guanábana o el mamey. Y todas ellas de origen orgánico.

El zumo recién exprimido siempre está incluido mientras que los huevos son el pilar de un desayuno cubano, acompañados y servidos de muchas diferentes formas. La sencilla tortilla con dados de jamón y con queso es la receta más popular y se suele servir con una tostada. El bocadillo de guayaba con queso y membrillo es otro de los típicos platos mañaneros. Aquí el café es un arte y, por supuesto, la bebida estrella de esta comida. Aunque se sirve a lo largo de todo el día en forma de corto (y dulce) chupito, en el desayuno se suele acompañar de leche caliente. La marca cubana más común, deliciosa y fuerte es Cubita. Además de enamorar por su fuerza y su sabor, es uno de esos souvenirs gastronómicos que merece la pena llevarse a casa para saciar la morriña caribeña.

España

Comparado con otros países, el desayuno en España es una comida pequeña y relativamente sana. Una de las tradiciones más comunes es empezar el día con una taza de café con leche o de chocolate caliente con churros, unos palitos de masa ligeramente fritos parecidos a las rosquillas.

Otro elemento indispensable en cualquier restaurante o bar a primera hora de la mañana es el zumo de naranja recién exprimido.

Existen otras alternativas como los molletes o tostadas con mermelada, los pasteles o las magdalenas. En España rara vez se desayunan huevos, aunque sí que existe un plato salado muy popular en el sur y en la costa: el pan con tomate. Consiste en untar en una rebanada un tomate maduro (o servirlo rallado), aderezarlo con aceite de oliva y rematado con una pizca de sal. Tan sencillo como delicioso.

 

Marruecos

Los marroquíes suelen desayunar de forma ligera, lo que no significa que no sea sabroso. Los puestos callejeros, cafés y restaurantes repartidos por Marrakech y Agadir hacen que encontrar un lugar donde comer sea fácil. Solo hay que seguir el aroma de la panadería. El pan es fundamental en todas las comidas de Marruecos. Sus suculentas variedades incluyen el harcha, pan frito a la sartén hecho de sémola que es muy popular en los puestos callejeros, y el krachel, un bollo fermentado con semillas de anís y agua de azahar. Para los apasionados del dulce la opción ganadora son las pequeñas y esponjosas tortitas de sémola beghrir, una versión más fina del bollo inglés que se suelen servir con sirope de mantequilla y miel. Aquí también reina el producto puro y duro, como el básico desayuno de huevos fritos con la yema líquida, aceitunas, queso suave y pan, creando un maravilloso conjunto de delicatessen que funcionan mejor juntas que por separado.

Los más puristas tienen otras alternativas como el hhlea, una receta de carne seca de ternera con especias locales que se sirve con huevos estrellados y que se enrolla en un pan de molde. Más inusual y curioso es la bisara, una sopa de judías servidas con un chorrito de acetie de oliva y especias calientes por encima. El toque definitivo e imprescindible de un desayuno marroquí es el café y, sobre todo, el té a la menta, un elixir fresco, dulce y aromático que es el mejor acompañante para empezar el día de forma perfecta en estas latitudes.

El Iberostar Club Palmeraie Marrakech es un hotel todo incluido de Marrakech perfecto para disfrutar con familia o amigos. Sus habitaciones te hacen sentir como en un cuento de Las mil y una noches, sus restaurantes te invitan a probar la esencia de Marrakech en cada plato y sus 100.000 palmeras, sus piscinas y sus 10 pistas de deportes