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Carnaval de Tenerife Cómo disfrutar del Carnaval de Tenerife

Curiosidades y trucos para no perderse nada de esta fiesta

Poco habría que decir para anunciar que los Carnavales de Santa Cruz de Tenerife son unos de los más importantes del Planeta. La historia ya se ha encargado de colocarlos en un puesto de honor, y son muchos los reportajes que se han realizado sobre estos festejos populares, que se encuentran siempre en la lista de fiestas paganas de invierno junto con los de Río de Janeiro, Venecia o Cádiz.

Sin embargo, aún queda mucho por contar de una fiesta que, lejos de permanecer inalterable, va sufriendo modificaciones a medida que pasan los años, adaptándose a nuevas realidades, circunstancias, gustos y tendencias, aunque su esencia se mantiene en el corazón de la misma.

DE LA PROHIBICIÓN AL GUINESS

Durante muchos años, más de cuarenta, los Carnavales estuvieron prohibidos, aunque la tradición y el arraigo en la Isla eran tales que se pudieron camuflar bajo el nombre de Fiestas de Invierno. Con el paso de los años y la recuperación de la democracia la fiesta obtuvo de nuevo su solidez y en 1980 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Algunos años después, a finales de los ochenta, incluso entró en el libro Guiness de los Records al celebrar el baile más multitudinario del mundo, en el que participaron unas 200.000 personas. Recuerdos imborrables de la explosión del nuevo Carnaval chicharrero fueron la presencia de Celia Cruz, los Billos Caracas Boys, o el Gran Combo de Puerto Rico en la ciudad, auténticas estrellas mundiales de la salsa y el merengue que recalaban en Tenerife como escenario fundamental en sus tournées internacionales.

UNA FECHA 'BAILONGA'

Los de 2018 son unos carnavales tempraneros pues han empezado a celebrarse ya en la ciudad de Santa Cruz, concretamente arrancaron el 12 de enero. Las fechas no son arbitrarias y es por aquí por donde hay que empezar cuando se cuenta de qué se trata este movimiento lúdico que colapsa la isla de Tenerife cada año. 

Pese a que las carnestolendas son una celebración pagana (que tiene su origen con los romanos) hay que fijarse en el calendario religioso cristiano para poder apuntar la celebración de las mismas, porque se trata de contar 40 días antes del domingo de Resurrección.

Para obtener con certeza la fecha de este día debemos buscar cuál el domingo siguiente a la primera luna llena tras la entrada de la primavera. La idea parte del Concilio de Nicea, celebrado nada más y nada menos que en el 325 aC. Así que cuarenta días antes de ese domingo se celebra el miércoles de ceniza, fecha en la que en otros tiempos se celebrara el final de las Fiestas de Invierno, y el día antes es el martes de Carnaval.

Decíamos pues, que en este 2018 el Carnaval será madrugador, concretamente la semana grande se celebrará entre los días nueve y 18 de febrero. Casi 10 días de desenfreno musical, lúdico y festivo en los que las calles de la ciudad cambian toda su apariencia y en un horario sin fin se convierten en una gran feria de la música y el baile.

UN BIGOTE BAJO LA MÁSCARA

Y otra curiosidad: la presencia eterna de mascaritas, disfraces casi esperpénticos en los que es indispensable llevar oculta la cara. Parece ser que el origen de esta tipología nace con las denominadas “tapadas”, señoras de la alta sociedad que salían ocultas tras un antifaz o velo para no ser reconocidas y mezclarse en las fiestas populares. A partir de ahí fueron los hombres los que adoptaron en mayor medida este modelo de disfraz y surgió una suerte de travestismo carnavalero en el que es habitual ver señoras muy elegantes con frondosos bigotes o piernas muy, pero que muy peludas, enfundadas en medias de rejilla y casi siempre fumando un puro.

 

REINAS, COMPARSAS Y CONCURSOS

Pero hay que apuntar que los Carnavales de santa Cruz de Tenerife se establecen en dos tipos de celebraciones: esas de las que hablábamos en las que participan jóvenes y mayores, turistas y locales, y otra parte previa en la que los protagonistas son los grupos del Carnaval (artistas del baile, de la música y las letras) casi todos ellos de carácter amateur y que preparan la fiesta desde 364 días antes.

Se trata de las murgas, comparsas, rondallas, y como no, de las elecciones de las Reinas del Carnaval (una infantil, una de la tercera edad y una gala adulta). La gala de elección de la Reina del Carnaval (adulta) es un acontecimiento magno, una especie de espectáculo en el que participan los grupos del Carnaval y con el que se da el verdadero pistoletazo de salida a la fiesta en la calle. Los trajes de las candidatas a Reina pueden llegar a pesar más de 200 kilogramos, y las chicas que los lucirán deberán entrenar en gimnasios meses antes para poder desfilar por la pasarela. Estos colosales disfraces suelen ir sustentados con un armazón con ruedas para poder discurrir por el escenario.

Ser elegida Reina del Carnaval es un gran privilegio social y la joven ganadora tendrá que representar a la fiesta chicharrera durante todos los actos anuales, tanto en la isla como fuera de ella. En muchas ocasiones, ganar este cetro puede abrir muchas puertas en la industria del modelaje, la televisión, etc.

Los grupos del Carnaval de los que hablábamos antes protagonizan más de quince días de concursos y recitales que atraen un nutrido conjunto de público. Pero quizás el más esperado es la final de Murgas. En este encuentro, posterior a dos fases previas, cada murga lleva su propia hinchada que anima y jalea las protestas y denuncias de las letras de sus canciones. Las murgas de los Carnavales canarios son grupos corales de más de 50 miembros que adaptan melodías y letras para ridiculizar o quejarse, casi siempre desde el punto de vista crítico.

Las murgas son una evolución de las chirigotas de Cádiz, todas las crónicas apuntan a que se formaron a partir de la participación una chirigota de la marinería de un buque llamado 'Laya' en los Carnavales de 1917. Su irrupción en la ciudad gustó tanto que esta manifestación burlesca se quedó para siempre en la isla. Las murgas son auténticas instituciones sociales que trabajan todo el año con la vista puesta en el Carnaval.

En esos concursos, que se celebran en varias fases se premia la interpretación, dirección, disfraz… La obtención de algún galardón está muy valorada por el público y no siempre todo el mundo queda conforme, al fin y al cabo, el arte es subjetivo.

 

EL ENTIERRO MÁS FESTIVO

Decíamos más arriba que en otros tiempos el Carnaval duraba seis días. Comenzaba el viernes (este año día 9) con la cabalgata anunciadora y terminaba el Miércoles de Ceniza (en 2018, 14 de febrero) con el Entierro de la Sardina. Esos cambios que ha sufrido la fiesta han estirado el calendario y el día del Entierro de la Sardina ya no es el final de la fiesta, por más que se represente la muerte de Don Carnal, convertido en una sardina gigante que se quema para representar su sepelio. En la actualidad, el fin de semana siguiente (16, 17 y 18) , llamado de Piñata se celebra con la misma intensidad y colorido que el resto de la fiesta.

Pero hay que hacer mención especial a ese Entierro del que hablábamos. El Miércoles de Ceniza para el calendario religioso, el Carnaval se torna de luto en una celebración burlesca sobre el duelo. Miles de personas vestidas de un negro riguroso desfilan por la ciudad en un sepelio majestuoso y farsante a la vez, para llevar al crematorio a un pez de dimensiones colosales que representa a Don Carnal, el espíritu del Carnaval. Tras la comitiva fúnebre, plagada de plañideras y gritos de dolor exagerados e histriónicos, se quema esa figura, para abrir un nuevo plazo de espera del Carnaval del próximo año. Aún las cenizas volando en la hoguera comienza de nuevo el festejo, la música y la algarabía. El Entierro de la Sardina es la única manifestación carnavalera que unifica el disfraz: todo debe girar en torno al luto.

Lo que queda, a partir de ese miércoles es el llamado Carnaval de Piñata, animado y reforzado desde hace unos años por la celebración del Carnaval de Día. A partir de las 13.00 del sábado (día 17) empieza la fiesta, a plena luz del sol, de lo que en otras épocas solo se producía por la noche. Esta ampliación a las horas diurnas ha hecho democratizar mucho más los festejos y acercarlos a las familias. No se preocupen, el Carnaval de Día es igual de genuino y auténtico que el nocturno y siempre, o casi siempre no hay uno sin el otro. No hay tregua: Santa Cruz en Carnaval es un frenesí digno de ser vivido al menos una vez en la vida.