Un hotel en Lisboa para disfrutar en familia. Una escapada de luz que recordaréis toda la vida. Visitar la capital portuguesa con los más pequeños siempre es una buena idea, en especial, si quieres introducir a tus hijos en el apasionante mundo de los viajes culturales. Como si de un cuento de hadas se tratase, la ciudad y sus rincones os recibirán con los brazos abiertos. Elígela si quieres diversión y relax a partes iguales en un destino cómodo, seguro y bien comunicado.

A continuación te ofrecemos algunos consejos prácticos para viajar a Lisboa con niños. Además, compartiremos contigo las mejores ideas sobre planes, lugares de interés, gastronomía y alojamiento.

Lisboa a través de los ojos de un niño: una ciudad de cuento

Calles de colores y azulejos: un museo al aire libre para explorar

Apodada la capital europea del street art, Lisboa es como un museo al aire libre para explorar. Sus calles y plazas, custodiadas por casitas de colores, cafés antiguos y palacios señoriales con icónicas fachadas de azulejos portugueses, despertarán la curiosidad de los niños por el arte casi sin que se den cuenta. Para ellos, pasear por el casco histórico equivaldrá a adentrarse en un emocionante universo. La Plaza del Comercio, la Rua Augusta y el Elevador de Santa Justa, en el Barrio de la Baixa –o parte baja–, así como el Barrio Alto y sus recovecos, son puntos de visita obligada.

Si buscas un hotel para familias en Lisboa conectado con el centro y diferenciador, Iberostar Selection Lisboa es una de las mejores opciones. En este alojamiento de 5 estrellas, situado junto a la bohemia Avenida de Liberdade y a tan sólo 5 minutos a pie de Marqués de Pombal, cuenta con spa y piscina cubierta, piscina exterior con solárium, varios restaurantes y bares y gimnasio. Sus habitaciones y suites, modernas y luminosas, se adaptan a los viajeros de todas las edades.

La leyenda de las siete colinas: una aventura para pequeños caminantes

Según cuenta la leyenda, Ulises, rey de Ítaca y protagonista de La Odisea de Homero, visitó la península ibérica tras la Guerra de Troya y fundó Lisboa bajo el nombre de Olissipo u Olissipona. Por su parte, Portugal recibió el nombre de Orphiussa o “tierra de serpientes” por la diosa del mar con forma de serpiente de quien el héroe de la mitología griega se enamoró durante su estancia. Tras el regreso de este a Ítaca, su país natal, Orphioussa quedó tan desolada que sacudió con furia las orillas del río Tajo, formando las siete colinas de Lisboa

A los niños les encantará escuchar esta historia mientras recorréis juntos los miradores de la ciudad –el Mirador de Santa Lucía y el Mirador de la Señora del Monte son espectaculares–. Podréis hacerlo a pie, combinando tramos de paseo con otros en tranvía, elevador y taxi; o alquilar unas bicicletas, ya que la capital lisboeta está bien equipada para el cicloturismo.

Sabores y pausas: disfrutar de la gastronomía portuguesa con peques

La hora sagrada del pastel de nata

Los pastéis de nata portugueses están considerados uno de los mejores postres del mundo. Fueron creados por casualidad en el siglo XIX en el Monasterio de los Jerónimos de Belém, cuando los monjes residentes idearon una manera creativa de utilizar las yemas que sobraban de almidonar sus hábitos con clara de huevo. En 1837, vendieron la receta secreta a la actual Fábrica do Pastéis de Belém, ya que necesitaban el pago para subsistir.

El dulce lisboeta, en forma de pequeña tartaleta, se elabora con yema de huevo batida, crema de leche, azúcar y un hojaldre tradicional. Su mezcla de texturas, con un interior cremoso y un exterior dorado y ligeramente crujiente, lo convierten en un delicado bocado. Los de la freguesia de Belém, llamados pastéis de Belém, cuentan además con denominación de origen. Propón a los niños probar esta y otras deliciosas recetas típicas en vuestro hotel en Lisboa a la hora sagrada de la merienda.

Terrazas y miradores: comer con las mejores vistas

La gastronomía de Portugal está llena de sorpresas y de hallazgos brillantes. Descubrirla en familia en un restaurante con terraza y mirador no tiene precio. En este país de la península ibérica, la influencia del Atlántico se conjuga en el plato con ingredientes y técnicas propias de la dieta mediterránea e incorporaciones de otras partes del mundo como el Magreb, Brasil y La India, dando lugar a un interesante crisol de sabores. Su aparente sencillez no está reñida con su profundidad cultural. 

En el menú de tu viaje no pueden faltar recetas como el bacalao a la portuguesa, preparada a fuego lento con el pescado más representativo del destino previamente desalado, patatas, pimiento verde o rojo y cebolla; elfrango, el pollo a la brasa portugués, doblemente jugoso por el modo de cocinarlo y por el marinado; o la cataplana, un guiso marinero a base de almejas y otros mariscos o mixto, con varios mariscos y pescados cocinados con una salsa de tomate casera que puede incluir ajo, cebolla, pimiento, vino blanco, laurel y brandy, especias como el cilantro fresco, un toque de piri piri –cayena– y una guarnición de patatas o ensalada.

Consejos para padres viajeros: Lisboa fácil y cómoda

Carritos vs. mochilas de porteo: moverse con agilidad por el empedrado

La maleta perfecta para viajar con niños existe y es más fácil de confeccionar de lo que te imaginas. Para unas vacaciones en un hotel 5 estrellas en Lisboa, opta por la ligereza y la practicidad frente a los “porsiacasos”. Consulta las predicciones meteorológicas y repasa tus planes para ajustarte a la época del año y al tipo de estancia.

Por otra parte, considera que no todos los sitios están preparados para carritos de bebé y personas con movilidad reducida. Un punto a tener en cuenta es que las calles de la capital portuguesa, en especial, las del casco histórico, a menudo presentan una superficie empedrada, irregular o empinada. Por eso, es aconsejable llevar a los niños en mochilas de porteo en lugar de en carros. En el caso de preferir la segunda opción, procura que el carrito de bebé sea lo más manejable y todoterreno posible –y, a poder ser, que se pueda plegar fácil y rápidamente en el caso de necesitarlo–. 

Los elevadores y funiculares: los atajos secretos de la ciudad

Existen múltiples alternativas para moverse por Lisboa con niños. Si tus hijos son mayores y están acostumbrados a caminar, no dejes pasar la oportunidad única de recorrer la ciudad a pie con ellos; al menos, algunos tramos del centro. La capital portuguesa también dispone de excelentes infraestructuras para trasladarse en bicicleta, con aparcamientos y carriles bici repartidos por los principales barrios. 

Para no cansaros en exceso –sobre todo, a la hora de explorar al Barrio Alto– aquí va un truco de transporteque es también un atajo: los elevadores y funiculares. Gracias a ellos, ahorraréis tiempo y energía cuando tengáis que subir cuestas o deseeis acceder a un mirador. El funicular da Glória y los elevadores de da Bica, Santa Lucía y do Castelo son algunos de los más famosos y bonitos. En esta guía de Lisboa en 3 días encontrarás más tips para tu viaje en familia.

La “Saudade” empieza en el momento de hacer las maletas

La palabra portuguesa saudade podría traducirse como “nostalgia o añoranza”. Se trata de una sensación agridulce que se asocia al hogar, a un país cálido que es al mismo tiempo casa, familia y patria. Evoca memorias felices desde la distancia. Por eso, es una mezcla entre las emociones de tristeza –por echar de menos– y de alegría –por haberlo vivido–. No te hará falta llegar a Lisboa para experimentarla: el momento de hacer las maletas con tus hijos se convertirá en el primer recuerdo feliz del viaje.

Tanto si quieres regalarte experiencias exclusivas junto a tus seres queridos en una de las ciudades más bellas de Europa, como si estás planeando unas vacaciones activas y con un toque de aventura, el destino más fotogénico de Portugal te dará todo lo que necesitas. Hazlo realidad en el mejor hotel en Lisboa.