Estos hoteles en Montenegro son mucho más que simples alojamientos: su vínculo con la historia, los paisajes balcánicos que los rodean y, como un aura íntima y discreta, su filosofía sostenible te acompañarán durante toda la experiencia. ¿La buena noticia? Que no necesitarás de largas estancias. Te bastarán 5 días en Montenegro para vivirlo como nunca.

Montenegro, un destino que sorprende desde el primer día

Naturaleza salvaje, historia y sabor mediterráneo

Prepárate para sorprenderte. En una primera mirada al Mediterráneo, la naturaleza salvaje y la cultura de Montenegro te alcanzarán con su energía luminosa. Situado en el corazón de los Balcanes y bañado por el mar Adriático, cuenta con 300 kilómetros de costa, además de con su propio fiordo y espacios naturales como los parques nacionales del Lago Skadar y Lovćen. El relato de su pasado veneciano contrasta en las calles de los pueblos y ciudades históricas con la impronta de los pueblos ortodoxos y guerreros de los Balcanes.

Un país pequeño que se vive a lo grande

A pesar de no llegar a los 14.000 kilómetros de extensión (o precisamente por eso), Montenegro es un país lleno de rincones inolvidables y que se experimenta a lo grande: cordilleras que se alzan hasta donde alcanza la vista, playas de horizontes infinitos, imponentes monumentos y una profundidad cultural sin medida, donde cada costumbre, cada tradición, le aportará una dimensión diferente a tu escapada. Los mejores hoteles Todo Incluido en Montenegro se convertirán en tu puerta de entrada a esta inmensidad.

Día 1: Budva y su mezcla perfecta de historia y mar

Recorrer la Ciudad Vieja: murallas, pasadizos y esencia veneciana

Los hoteles en Budva de Iberostar te permitirán recorrer la Ciudad Vieja mientras te alojas frente al mar. Empieza las vacaciones caminando a tu ritmo. Porque la Stari Grad se pasea despacio, sin prisas y con la mirada abierta a la curiosidad. Tras sus murallas de piedra, se abre un laberinto de pasadizos donde la presencia del Imperio Veneciano aún se percibe en balcones, escudos y fachadas. Iglesias centenarias, plazas de cuento y miradores para contemplar el Adriático sin trabas te recordarán una y otra vez que Montenegro se erigió a base de comercio portuario, comunidad y hedonismo. 

Un cohete en una playa

Las playas de Bar: aguas tranquilas y menos masificación

Montenegro te dará lo mejor de otros destinos europeos, pero sin masificación. Desde tu hotel en Bar, ubicado en primera línea de playa, podrás regalarte el placer de terminar el día entre aguas tranquilas y paz mental. Algunas playas imperdibles son Susanj, cómoda, accesible y perfecta para nadar y tomar el sol en familia; o Red Beach (Crvena Plaža), famosa por el contraste de su arena rojiza con el azul transparente del Adriático.

Día 3: Herceg Novi, la joya a la entrada de la Bahía de Kotor

Forte Mare y Kanli Kula: fortalezas con vistas inolvidables

Pasar el tercer día en Herceg Novi se convertirá en un bálsamo para tus sentidos y te aportará perspectiva. Forte Mare y Kanli Kula dan fe del pasado defensivo de la ciudad. Aún hoy, estas fortalezas, firmes y austeras, se elevan sobre el Adriático como vigías del paso de los siglos. Desde sus muros, contemplarás una de las mejores vistas de la costa montenegrina: mar abierto, tejados añejos y montañas de fondo. Aquí entenderás la lógica de otras épocas, cuando belleza arquitectónica y estrategia militar iban de la mano.

Paseo marítimo de Pet Danica: mar, luz y calma total

Un hotel en Herceg Novi con personalidad es todo lo que necesitas para ser feliz. Lugares como el paseo marítimo de Pet Danica te lo pondrán aún más fácil. Discurre en paralelo a la orilla entre palmeras, pequeñas calas y cafés con sus terrazas puestas al sol donde sentarse a tomar algo en completa calma. Fue construido a comienzos del siglo XX, durante el periodo austrohúngaro, a lo largo de casi siete kilómetros para unir Herceg Novi con Igalo. Su trazado llano, salpicado de antiguas villas, muelles, escalinatas de piedra y túneles excavados, te hará amar los detalles. 

Baños de Igalo: tradición, bienestar e identidad local

Al caer la tarde, abraza el bienestar en los Baños de Igalo, un complejo termal que, desde mediados del siglo XX, es célebre por el uso terapéutico de sus lodos marinos y aguas minerales. Su arquitectura sobria, influenciada por el racionalismo yugoslavo, fue pensada para curar más que para impresionar. En este escenario único, locales y visitantes conviven en un ritual cotidiano de salud y desconexión. Alarga el momento wellness en Iberostar Waves Herceg Novi, un refugio de cuatro estrellas en primera línea de playa, frente a la bahía de Kotor; donde los masajes y tratamientos de belleza suceden rodeados de vegetación y entre una declinación de azules casi irreal.

Un camino con nieve a un lado

Día 4: Naturaleza y aventura más allá de la costa

Parque Nacional Lovćen: miradores que dejan sin aliento

No muy lejos de los mejores hoteles en Montenegro, adentrándote hacia el interior, llegarás al Parque Nacional Lovćen, “la columna vertebral natural” del país. Declarado parque nacional en 1952, protege un paisaje abrupto de montañas kársticas, bosques densos y curvas laberínticas donde habitan más de 200 especies de aves, entre ellas, el águila real y el halcón peregrino. Sus miradores, especialmente los que se asoman a la bahía de Kotor, te brindarán una de las imágenes más impresionantes de la escapada.

Mausoleo de Njegoš: un ascenso para viajeros que buscan vistas épicas

El mausoleo de Petar II Petrović-Njegoš corona el monte Jezierski a 1.657 metros de altitud, en pleno Parque Nacional Lovćen. Para llegar hay que subir 461 escalones excavados en la roca, un esfuerzo que, sin duda, merecerá la pena. Inaugurado en 1974, este lugar onírico conjuga monumentalidad y sobriedad, acorde con la figura del poeta, filósofo y gobernante montenegrino. Desde la cima, la vista es absoluta: cordilleras, costa y cielo sin obstáculos. Tras el movimiento, podrás disfrutar de la quietud de uno de losmejores atardeceres del mundo.

Rutas y pueblos del interior con alma montenegrina

Para cerrar la cuarta jornada, nada más apetecible que una cena a base de platos típicos montenegrinos; a poder ser, después de una estimulante ruta de senderismo o en bicicleta. Los principales itinerarios atraviesan valles, pastos verdes y montañas. Entre sus carreteras secundarias y caminos serpenteantes, se esconden localizaciones como Njeguši, con sus casas de piedra, sus ahumaderos y toda una vida ligada a los ritmos rurales. En esta aldea se curan desde hace siglos jamón y queso locales sin cambiar el método.

Día 5: Bahía de Kotor, el final perfecto para un viaje intenso

Perast y las islas del Adriático: historia en mitad del agua

Si quieres saber por qué Kotor es conocido como “el fiordo soleado”, sólo tienes que combinar tu estancia en hoteles en primera línea de playa en Montenegro con planes como una visita a Perast. Este antiguo enclave marinero, vivió su época de esplendor entre los siglos XVII y XVIII, cuando la arquitectura barroca levantaba palacios en la bahía de Kotor. Frente a su costa flotan dos islas: Nuestra Señora de las Rocas, artificial y nacida de la fe popular, y San Jorge, natural y tranquila. Iglesias y campanarios transforman el paisaje en un diálogo entre espiritualidad y oleaje.

Kotor Old Town: laberintos medievales y gatos guardianes

La Ciudad Vieja de Kotor te recibirá con su laberinto medieval perfectamente conservado, parapetado entre murallas que trepan por la montaña desde el siglo IX. Calles estrechas y palacetes de piedra componen un entramado que, en su día, fue pensado para confundir al invasor. Hoy, se trata de un sitio perfecto para perderse adrede. Entre iglesias románicas y fachadas venecianas, los gatos reinan sobre su propio imperio. Y es que los felinos, respetados y cuidados por los vecinos, forman parte del equilibrio cívico.

Subir al Castillo de San Juan: 1.350 escalones hacia el cielo

Hay muchas formas de plantearse unas vacaciones de 5 días en Montenegro. Por ejemplo, como una oportunidad vibrante para declararte a esa persona especial. Una idea es hacerlo a la hora del ocaso en el Castillo de San Juan, después de haber ascendido juntos los 1.350 escalones que os conducirán hasta vuestro cielo particular. En lo más alto, el carácter de la bahía se despliega en todo su esplendor, con una geometría imperfecta y definitivamente romántica.

Consejos clave para aprovechar al máximo tus 5 días

Cómo moverse: coche, transporte público o tours

La ubicación privilegiada y buenas conexiones de los hoteles en Montenegro de Iberostar te permitirán moverte con facilidad entre sus principales puntos de interés. El país dispone de dos aeropuertos, el de Podgorica, en la capital, y el de Tivat, en la Bahía de Kotor. ¿Un consejo? Adáptate al tipo de viaje a través de la movilidad, estirando tus 5 días al máximo: unas vacaciones con amigos en las que priorices el transporte público y sostenible (autobuses, trenes y ferrys) o una escapada con tu bebé cómoda y segura alquilando un coche a tu llegada. Los tours con guías locales son un plus.

Cuándo ir: clima, precios y mejores meses

Aunque se trata de un destino ideal en cualquier época del año, Montenegro se disfruta con más armonía entre mayo y junio, cuando el clima es templado, el mar acompaña y los alojamientos ofrecen las mejores ofertas. Su primavera verde y luminosa resulta idónea para visitar parques naturales y hacer rutas por el interior. En temporada alta, durante los meses de julio y agosto, las temperaturas alcanzan su rango más alto (con una media de entre 30º C y 33º C). Aprovecha esta estación para ir a la playa y gozar de su vida nocturna. El otoño y el invierno, meditativos y tranquilos, se llevan bien con los viajeros independientes y con los presupuestos más ajustados. 

Qué llevar para un viaje entre costa y montaña

Montenegro, como buen país de contrastes, exige sensatez en la maleta. Un calzado cómodo y resistente es obligatorio: las ciudades empedradas y las montañas así lo requieren. Incluye bañador y ropa ligera y transpirable para la costa; pero también una chaqueta o cortavientos (incluso en verano) para las noches y visitar los pueblos del interior. ¡No te olvides de la mochila! Una protección solar alta y respetuosa con el mar, una botella de agua reutilizable y un libro harán el resto. 

Los alojamientos Iberostar disponen de productos de higiene básicos en dispensadores rellenables para que no tengas que llevarlos. Infórmate al hacer tu reserva en hoteles en Montenegro y así no cargarás con un exceso de equipaje. Por último, deja espacio para reducir tu huella de carbono (y sorprenderte con el destino).