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Patrimonio artístico Un viaje cultural sin salir de la habitación

O disfrutando del entorno

Cuando se elige un lugar de vacaciones hay varios factores que se pueden tener en cuenta como el clima, el hemisferio o el objetivo del viaje. Sin embargo, hay un elemento que puede ser clave sin importar lo lejos o cerca que esté el destino. Ya sea a orillas del Caribe o del Adriático, la arquitectura y la cultura del lugar son dos ámbitos que pueden sublimar unas vacaciones. Porque cuanto más auténtica sea la estética, más auténtica será la experiencia y mejor será la inmersión en el lugar.

Por eso, Iberostar ha apostado por lanzar su gama de hoteles Heritage (hoteles con historia), establecimientos que se ubican en un edificio histórico con los que el viaje a destinos llenos de historia y de identidad cultural como son Montenegro y Cuba es total. Y es que ambos países han visto cómo el turismo crecía de manera exponencial a la vez que han conservado un patrimonio cultural muy atractivo. Dos realidades que hacen que el viajero se sienta como en casa, lleno de lujos y detalles, pero sin por ello renunciar a alojarse en un lugar único y muy bien ubicado.

Trinidad, Cuba

No hay mejor manera de conectar con Cuba que disfrutando de esta especie de Ciudad-Museo. Trinidad está protegida como Patrimonio Mundial por la UNESCO gracias a sus edificios coloniales que han permanecido intactos. Fundada por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar, esta urbe jugó un papel fundamental en el auge del comercio del azúcar en el siglo XIX. Su epicentro es la Plaza Mayor de la Santísima Trinidad, donde se encuentran los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Una plaza que, además, cuenta con un establecimiento único donde alojarse. El hotel de 5 estrellas Iberostar Grand Hotel Trinidad está situado justo al otro lado de la Plaza Carrillo, donde despliega todos sus exquisitos servicios en una ubicación privilegiada. Si se elige una habitación con terraza, la plaza formará parte de tu despertar sin que por ello su rutina interrumpa el descanso. Además, el menú de almohadas garantiza un relax nocturno total.

Este histórico edificio colonial de fachada verde está estructurado en torno a un hermoso patio interior donde su fuente refresca a todo el que se acerca en los días más calurosos. Si lo que se busca es un poco más de marcha nocturna, su sala de juegos y sus espectáculos de música en directo son el plan perfecto para una velada genuinamente trinitense. Y si esto se marida con un buen puro en su lounge o cenando en el restaurante Guaucanicú, la experiencia alcanza sus máximas cotas de cubanismo.

Ttambién merece la pena aprovechar al máximo la ciudad haciendo compras, aprendiendo sobre sus puros y disfrutando de sus noches en lugares como Casa de la Trova o en la Discoteca Las Cuevas hasta que amanezca. 

 

Perast, Montenegro

Europa es infinita. Por eso, para aquellos que disfrutan descubriendo todos sus secretos y civilizaciones, la bahía de Kotor es su próximo destino. El fiordo más meridional de Europa siempre fue un enclave deseado por todas las grandes civilizaciones del Mediterráneo, pero fue la República de Venecia la que más y mejor dejó su huella en este idílico paisaje durante más de tres siglos (del XV al XVIII).

Hoy en día, toda esta herencia de piedra, comercio e influencias está reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO y se ha convertido en el mayor reclamo de este paraíso costero que tiene en la localidad de Perast su joya de la corona. Este municipio condensa en sus calles lo mejor del barroco veneciano y mezclado con las influencias locales. No en vano, en sus talleres y mercado se dieron cita los artesanos, orfebres y artistas más destacados a este lado del Adriático.

La mezcla entre bonanza económica y riqueza creativa hizo de Perast uno de los puertos más bellos y delicados de su época. Una fascinación que hoy se puede vivir en primera persona al pasear por sus calles empedradas, al descubrir los enormes palacios donde vivieron sus nobles, así como al entrar en las esbeltas iglesias de la de San Nicolás o la de San Marko.

En pleno corazón de los Balcanes y arropado por el mar y la montaña, abrirá sus puertas en Perast, el nuevo hotel 5 estrellas en Perast. Situado en una apacible localidad repleta de reclamos arquitectónicos y naturales, este antiguo palacete reformado lo tiene todo para hacer de sus próximas vacaciones una experiencia irrepetible.

A solo una manzana del Parque Céspedes se encuentra otra joya: el Iberostar Imperial. Aquí el viaje en el tiempo comienza en su barra. El Don Fernando Lobby Bar se ha convertido en un clásico para todos aquellos que pasean por el centro y quieren descansar tomando un café o uno de sus famosos cócteles.

Descubre todos los hoteles en Cuba de Iberostar. Seguro que no te dejarán ninguno indiferente.

A menos de cinco minutos andando se encuentra el Iberostar San Félix, el lugar idóneo para disfrutar de una auténtica noche cubana. El bar Los Dos Gaticos ofrece shows de música local en vivo que invitan a bailar toda la noche sin preocuparse de que esos mojitos te lleven muy lejos de la habitación. 

El centro de Santiago de Cuba tiene otros atractivos que enamoran como el Museo del Ron, donde se cuenta todo sobre esta bebida y su impacto en la cultura y economía isleña. Por su parte, en el Balcón de Velázquez se disfrutan de las mejores panorámicas de la ciudad y la bahía. Y lo mejor de todo es que estos atractivos están a un paso del hotel.

 

Herceg Novi, Montenegro

Para aquellos que buscan disfrutar de una comida servida en la playa en un entorno maravilloso este es su destino. No es que el Iberostar Herceg Novi esté lejos de una ciudad histórica, simplemente es que está lo suficientemente apartado para asegurar un relax integral.

Este hotel vertebra las vacaciones en torno al agua. Se podría decir que la arena prácticamente llega desde la orilla hasta el borde de la habitación. Y en este idílico entorno la paz se disfruta en una hamaca o en una mesa en la que sirven lo mejor de la rica gastronomía balcánica. 

La ciudad de Herceg Novi, como las del resto de la bahía, sorprende por estar llena de palacios. Pero, además de estas mansiones de estilo veneciano, merece la pena descubrir las iglesias ortodoxas y católicas, así como sus diferentes baluartes defensivos que asoman en cualquier esquina.