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Deportes en EEUU Nueva York y Miami para amantes del deporte

Si estas dos metrópolis tienen algo en común es su amor por los espectáculos deportivos

Nueva York y Miami son ciudades separadas por más de 2.000 kilómetros y multitud de contrastes. Nueva York está construida sobre y con metal; desde los trayectos en metro y las subidas en ascensor hasta los áticos de los mayores rascacielos del mundo. Y Miami vive por y para el sol, ya sea en sus playas o en las terrazas de sus paseos marítimos. Y, mientras que Nueva York tiene el deporte tatuado con grafiti en su superficie de acero, Miami parece entenderlo más como un añadido a su oferta turística multicultural. Pero ambas ciudades, sobre todo a través del deporte, ayudan a hacer un dibujo muy completo de lo que es Estados Unidos en estos momentos.
 

No hay una norma fija para disfrutar del deporte en EE. UU. En Nueva York, lo más importante es alojarte en un lugar céntrico y bien ubicado como es el Iberostar 70 Park Avenue, un establecimiento dotado de todo lujo de detalles, ideal para desplazarse a cualquier estadio y que ofrece una oferta gastronómica muy rica con la que hacer una previa propia de un VIP. Por su parte, en Miami, el Iberostar Berkeley se erige como el hogar perfecto para un prepartido. Su piscina, su cercanía a la playa y sus alegres restaurantes sirven para mimarse como si uno fuera un quarterback o un pívot más.

La historia de Nueva York perdería mucho de su significado si se obviara el deporte, por eso es necesario hacer un repaso a lo que oferta en ese apartado para empaparse lo mejor posible de su legado. Las decenas de obras maestras del cine que se han rodado en la metrópolis dan buena cuenta del fascinante fondo que posee Nueva York en lo que respecta, sobre todo, al béisbol.

Es difícil entender el béisbol neoyorquino sin conocer los barrios a donde tantos forofos se han desplazado durante décadas para ver jugar a los que ahora son los dos grandes equipos de la ciudad: los Yankees, en el Bronx; y los Mets, en Queens. Y de la misma manera, tampoco se concibe el béisbol sin los desplazamientos en metro o sin su turbio pasado con las mafias locales de Nueva York.

Para entender cuán idiosincrásico es el béisbol en Nueva York hay que asistir a alguno de los partidos de los Yankees, que es el equipo de la ciudad en que mejor forma se encuentra, aunque ahora lejos de sus mejores años. Cruzar al Bronx no es tan peligroso como en décadas previas y el día de partido hay disfrute asegurado siempre que el tiempo acompañe. Vaya por ver un home run y quédese por la barbacoa de Mighty Quinn’s en la sección 133. Acompañada de una cerveza, claro.

Para los forofos más wikipédicos de este deporte, tanto el Yankee Stadium como el Citi Field de los Mets tienen museos abiertos todo el año. Imprescindible ahí visitar el Monuments Park que bordea el campo de juego del Yankee Stadium y donde las mayores leyendas del equipo tienen sus merecidas placas mirando al verde.

El béisbol en Miami, en vez de al pasado de la ciudad, responde más a las exigencias de esa clase de espectáculo derrochador tan adscrito al deporte en Estados Unidos. Los Miami Marlins son un equipo relativamente nuevo (est. 1993) y no gozan de la fama que cabría para llenar las casi 40.000 butacas de su Marlins Park, pero el estadio tiene una oferta tan despampanante que asistir a un partido es toda una experiencia. Al espectacular fondo acristalado se le suman un acuario a pie de pista, una terraza VIP con vistas al centro de Miami o una discoteca con piscina incluida. Marlins Park tiene además habilitado un tour entre semana para los turistas que no puedan permitirse una de las entradas VIP en día de partido.

Los tours con helicóptero por Nueva York también son una oportunidad premium para admirar mejor los estadios de béisbol de los Yankees y los Mets o incluso el MetLife Stadium de los New York Giants, el equipo de fútbol americano de la ciudad cuyo campo está en Nueva Jersey. Los días de partido son especialmente divertidos en el MetLife si se va con unas horas antelación al comienzo del partido.

La ciudad está a un breve trayecto en autobús desde la céntrica estación de Port Authority y, una vez en el parking del estadio, es fácil sumergirse en el ambiente forofo que se respira allí, con peñas formando equipo alrededor de barbacoas, con mucha cerveza y al ritmo de los mayores hits de las listas de éxitos. Todo siempre acompañado de numerosas banderas estadounidenses.

A la vuelta de Nueva Jersey, apenas son unos pasos los que separan Port Authority del Madison Square Garden, hogar de los New York Knicks (baloncesto) y los New York Rangers (hockey). El Garden es también famoso por la cantidad de conciertos que allí han dado grandes leyendas de la música como The Beatles, Rolling Stones o el mismísimo Michael Jackson. Parte de esa historia puede recordarse en el tour oficial del pabellón al que puede accederse por las mañanas y que también permite ver las zonas VIP del Garden.

Todos esos ejemplos, desde el germen del deporte en Nueva York a través del béisbol hasta el derroche económico con acuarios en Marlins Park, ofrecen un vistazo muy completo de lo que el deporte significa en Estados Unidos, tanto para su corta historia como para la representación de su cultura. Sea en cromos en blanco y negro de Joe DiMaggio o en barbacoas a pie de parking, el deporte de Nueva York y Miami es una ventana inigualable a la fiereza competitiva de sus ciudadanos.

EMILIO DOMÉNECH I 28/03/2018

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