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Los mejores campos de golf Nueve hoyos de golf que tienes que probar

No te resistirás a sus endiablados greens y a sus espectaculares vistas.

Pocos deportes como el golf para viajar y descubrir el mundo. Más allá de ser una mera actividad más en las vacaciones, este hobby se ha convertido en uno de los principales motivos para hacer la maleta y disfrutar de los paisajes más sorprendentes. Y estos hoyos, que mezclan belleza visual con exigencia técnica y un poquito de leyenda, son perfectos para alternar fotos con 'putts'.

Hoyo 18. Old Course. (Saint Andrews Links)

Un clásico, una leyenda, el hoyo que todo aficionado a este deporte debe de probar, la cuna del golf... los adjetivos son infinitos. El magnetismo de este campo es tan grande que no hay visitante de esta ciudad que se resista a pasear entre historia y golfistas. Aunque hay muchas discusiones sobre el origen de esta práctica deportiva, el Old Course de Saint Andrews Links está considerado como el campo más antiguo del mundo ya que se han encontrado documentos que acreditan que en estas llanuras se daba a un guijarro con un palo allá por 1574.

Jugar aquí es mucho más que dar golpes. Es disfrutar de un ambiente incomparable, de un respeto máximo por lo que significa este deporte y por su importancia en la idiosincrasia escocesa. Además, en la sede del Royal & Ancient Golf Club se guardan las primeras normas de golf escritas junto con otras reliquias que dan fe de la evolución estética y tecnológica que se ha experimentado en los últimos siglos. Pero, entre todas esas pequeñas cosas que hay que hacer en este campo, la más significativa es pasear sobre el puente de Swilken, la coqueta pasarela de piedra que han cruzado los más grandes de este deporte, justo al lado del último hoyo. Una meta tanto deportiva como simbólica que tiene un pequeño detalle que lo hace único: lleva el nombre de uno de los pioneros de este deporte en Escocia, Tom Morris, quien no solo fue un gran golfista, sino que también está considerado como uno de los primeros constructores de palos a nivel industrial y uno de los diseñadores de campos más ingeniosos del siglo XIX.

 

Hoyo 17. Real Club de Golf El Prat. (Tarrasa, España) 

Se trata de uno de los grandes campos de España, de esos capaces de atraer y organizar cualquier competición a escala internacional como el Open de España (que ha acogido en 10 ocasiones) y, sobre todo, la mejor opción para combinar con una escapada a Barcelona. Su recorrido alterna calles pequeñas flanqueadas por pinos que parecen secuoyas con grandes greens con los que motivar al golfista con menos puntería. De entre todos sus hoyos, destaca el 17 por estar casi al final del recorrido, ser un par 4 larguísimo, contar con diferentes obstáculos como un pequeño lago y tener un green protegido por varios bunkers que obligan hacer un 'approach' muy cuidadoso.

Hoyo 14. Coeur D’Alene Golf (Idaho, EE.UU.) 

Lo lógico es pensar que, al ser un Par 3, este hoyo es sencillo. Sin embargo, cuando se llega al tee de salida comienzan las sorpresas. ¿Dónde está la verde calle? ¿Y la bandera? Es entonces cuando toca girar la vista y otear el lago. Sobre sus aguas se encuentra el famoso green flotante de este campo situado en plena naturaleza.

Si con la madera (o el hierro) aciertas a colocar la pelota en esta ínsula artificial, el siguiente paso no será coger el clásico cochecito eléctrico, sino subir a una coqueta lancha llamada 'putter boat', bajarse en el muelle de la islita y seguir con el juego. Pero este hoy aún tiene un secreto más: la ubicación de su green se puede controlar por ordenador vía control remoto, haciendo que se mueva por una zona delimitada del agua diferente en cada ocasión.

 

Hoyo 5. Himalayan Golf Course (Pokhara, Nepal) 

El hecho de estar escoltado por las cumbres más altas del mundo es mucho más que una anécdota en este campo de golf. Su recorrido, enclavado en el corazón del cañón del río Bijayapur y de claro estilo escocés, está cuidadosamente mimado y diseñado para que la mezcla de naturaleza y deporte sea proporcional. Es decir, que no vale solo con hacerse la foto de aventurero, sino sacar al mejor golfista que uno lleva dentro. Y en esta meca natural, el hoyo 5 sobresale por encima de todos ya que es el único cuyo green se halla en mitad de una isla fluvial. Es decir, si fallas, la pelota acaba arrastrada por la corriente demostrando que aquí la naturaleza no tiene límites ni está acotada. Al finalizar el recorrido, la casa club espera con sus espectaculares vistas para aquellos a los que la concentración del juego les haya cegado.

 

Hoyo 7. IBEROSTAR Playa Paraíso Golf Club 

Lección número 1: Todo campo diseñado por el gran P. B. Dye merece una oportunidad en condiciones. Lección número 2: Si, encima, sus calles están enmarcadas entre las tranquilas aguas de la Laguna Nichupté, en Cancún, el espectáculo está garantizado. Poco a poco, el Iberostar Playa Paraíso Golf Club se ha convertido en la gran referencia golfística de Quintana Roo por lo dinámico de su recorrido. Los expertos lo catalogan como un campo que nunca aburre, que, sin ser un desafío constante, cada uno de sus hoyos cuenta con un obstáculo, giro o green que garantiza la diversión e iguala las posibilidades. Eso sí, si hay que elegir, el Hoyo 7 con su green de tres niveles es un reto para los mejores 'putters' por sus impredecibles rampas.

campo de golf desde el cielo Iberostar Royal Andalus

El 'Novo' habla de sus modernas instalaciones y escuela, gestionada por la Jack Nicklaus Academy, mientras que 'Sancti Petri' es un guiño a esta famoso islote, la Torre de Hércules gaditana, que se observa desde algunos de sus tees. El que garantiza mejores vistas es el 6, que cuenta con un aliciente extra: ser uno de los 27 hoyos (de los 54 con los que cuenta este club) que diseñó en 1990 el golfista español más grande de todos los tiempos: Severiano Ballesteros.

Hoyo 8. Dunes Golf Club (Agadir, Marruecos) 

Situado a 10 kilómetros del centro de Agadir, este campo transciende la catalogación de oasis que, en muchas ocasiones, reciben los clubs de golf de Marruecos. O, lo que es lo mismo, el que venga hasta aquí atraído solo por la benigna meteorología se encuentra con un campo de muy alta calidad, diseñado Cabell Robinson, en el que las calles se abren paso entre bosques de eucalipto. Su cercanía al mar asegura tener esa brisa que, sin ser una gran ráfaga de aire, sí que obliga a la improvisación. De ahí que su hoyo más tentador sea el 8 de la configuración de 18 debido a su longitud (587 metros en total) a lo que hay que añadir un green elevado y a una ligera y constante pendiente hacia la derecha. 

 

Hoyo 15. Cape Kidnappers (Nueva Zelanda) 

Situado en la remota bahía de Hawke, en un paraje conocido como el banco de los piratas, este campo se ha ganado con el tiempo la fama justa de ser uno de los más desafiantes y apetecibles del mundo. Solo con echar un ojo al plano de calles se entiende por qué: el mar, separado de los greens y los tees por unos vertiginosos acantilados de 140 metros, acompaña cada golpe. Según Tom Doak, el diseñador de este prodigio, su objetivo era el de “crear hoyos que no encontrarías en ningún otro lugar. Eso no fue difícil de hacer porque su ubicación es única en el mundo”. No hay quien no firme debajo de esta afirmación.