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Do it yourself Cinco Souvenirs DIY para fabricar en tus viajes

Porque el Do It Youself también es para viajeros

Que el DIY - Do it yourself- está de moda no se le escapa a nadie, así que su aplicación al mundo de los viajes no podía tardar. ¿Te has planteado alguna vez traer souvenirs hechos con tus propias manos? Es decir, ¿por qué no aprovechar tus vacaciones para aprender algo nuevo con materiales e ideas propias de cada destino? Y es que una de las grandes ventajas del periodo vacacional es que la mente se relaja y se abre a nuevas experiencias que van desde el deporte hasta el ocio.

Una situación única, también, para conocer nuevas culturas y participar de su folclore más creativo construyendo las joyas, artilugios e iconos de su idiosincrasia con las materias primas más originales e inesperadas. En este post te proponemos algunas ideas divertidas y fáciles de realizar para que sorprendas a tus seres queridos con regalos hechos con mucho más amor que los de la tienda.

COLLARES DE SEMILLAS DEL AMAZONAS

La selva brasileña es el hogar de miles de especies vegetales de las que se extraen materias primas de gran valor. Por supuesto, hablamos de maderas preciosas, pero también de caucho y de semillas que en este entorno tan exuberante presentan las formas más asombrosas. Los habitantes de las comunidades indígenas cercanas a Manaos, como las que habitan en los igarapés del lago Janauacá, aprovechan los recursos caídos al suelo para elaborar preciosas piezas de bisutería que se pueden adquirir en las aldeas ribereñas. En estos lugares o en la Feira De Artesanato Da Avenida Eduardo Ribeiro de Manaos también se pueden encontrar las semillas sueltas, ya secas y teñidas, listas para ser ensartadas al gusto por el visitante.

Dar forma a estos souvenirs es bien fácil. Simplemente decide el diseño y agujerea con un clavo pequeño las semillas. Con una aguja, pásales un hilo de pita. En la red puedes encontrar cientos de tutoriales de donde sacar ideas para sorprender con un regalo tan bonito y ecológicamente responsable como éste.

UNA CALAVERA QUE DECORAR, DESDE MÉXICO CON AMOR

Da igual en qué parte de México estemos que ahí vamos a encontrar a las adorables decadentes y ostentosas “calaveras” que el artista Diego Rivera rebautizó como “La Catrina”. La muerte no tiene connotaciones negativas en las culturas aborígenes locales, de ahí que los dibujantes del siglo XIX ironizaran con esta potente imagen sobre los indígenas aburguesados que se avergonzaban de su origen y cultura ancestrales.

Las catrinas están hoy en todas las tiendas de souvenirs, incluso en los salones de tatuajes son los diseños más demandados, no sólo por turistas, sino también por mexicanos encantados de apuntarse a talleres para aprender a hacer una de estas muñecas o desfilar disfrazados para el día de los difuntos en Playa del Carmen. Para hacerse una Catrina al gusto propio es bien sencillo, basta con disponer de alambre, alicates, papel de periódico, cola, pintura acrílica y, ¡manos a la obra!

Con el alambre vamos a dar forma a la estructura sobre la que vamos a montar la cabeza, brazos y cuerpo, y que deberá siempre terminar en su parte inferior con un cono, base de una falda con vuelo que permitirá sostenerse a nuestra elegante Catrina. Una vez hecho esto, llega el momento de tomar el papel de periódico ya humedecido con un poco de agua y la cola necesaria para crear las diferentes partes del cuerpo haciendo bolitas y la vestimenta aplicando capas de papel liso. Una vez seca la cola, la muñeca estará lista para recibir el color que le dará el toque personal definitivo.

Si aún después de estas explicaciones no te atreves a hacerlo tú sólo, en la red puedes encontrar decenas de tutoriales subidos por verdaderos expertos

 

MOSAICOS LISBOETAS

Si tuviéramos que decir el país que produce los souvenirs más bellos, lo tendríamos muy claro, es Portugal. Luchando contra los estereotipos, una nueva hornada de diseñadores lusos se han propuesto actualizar iconos como el gallo de Barcelos o la mantelería, que han dejado paso a propuesta tan elegantes que probablemente nunca saldrán de nuestras estanterías.

En Lisboa no es difícil apuntarse a un taller de cerámica de un día, pero más novedosos son los talleres que te enseñan la técnica del mosaico, un arte que se puede disfrutar paseando por cualquier calle que conserve la “calçada portuguesa”, empedrado artístico presente en todos los países de habla lusa. En solo dos jornadas de aprendizaje puedes salir con el más exclusivo de los recuerdos, un salvamanteles de mosaico con el diseño de inspiración lisboeta que tú quieras.

Como habrás podido comprobar después de terminar el taller, el material necesario para hacer tu propio mosaico es fácil de conseguir. Basta con hacer acopio de azulejos de diversos colores y tipos, incluso puedes usar conchas y trozos de platos rotos. Todo ello se aprovecha, hecho pedacitos, para crear piezas nuevas que quedarán adheridas gracias a la cola y a la aplicación de una pasta para las juntas. Si no encuentras azulejos de desecho a tu gusto, en las tiendas de bricolaje puedes comprar teselas de colores fabricadas específicamente para este tipo de manualidad.