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El Capricho La mejor carne del mundo se sirve en Mallorca

El Restaurante Astir sirve los mejores manjares de El Capricho

Lo dicen los críticos gastronómicos y los expertos de publicaciones como Time y The Guardian: la carne de Bodega El Capricho es la mejor del mundo. Y ahora, sus sabrosos cortes y el secreto de su maduración tienen un lugar único para ser degustados, el Restaurante Astir ubicado en Iberostar Grand Hotel Portals Nous, un espacio que marida el Mediterráneo con la exquisitez de la carne de buey y que se ha convertido en la mejor opción para comer en Mallorca.

LOS SECRETOS DEL ÉXITO

Para entender la merecidísima buena fama de estas carnes hay que conocer a su responsable, José Gordón. Este apasionado de la carne ha destinado muchas horas, esfuerzos y kilómetros en recorrer Portugal y el norte de España con el objetivo de encontrar los mejores bueyes y vacas (de más de seis años) de los que obtener los mejores cortes. Su buen ojo le viene de su formación como ingeniero agrónomo, pero también de su experiencia como ganadero y restaurador.

De este modo ha conseguido seleccionar las mejores reses de diferentes razas, siempre rústicas, como la tudanca, la parda leonesa, la rubia gallega o la Washugyu Oregón, una de las más cotizadas de su cocina. Otro de los puntos claves de todo el proceso es tener “la paciencia de esperar el momento que corresponde a cada uno” tal y como asegura el propio Gordón. Una minuciosidad que le ha llevado a crear una pequeña ganadería donde cría a los ejemplares y los alimenta con sumo cuidado en la finca que tiene en esta localidad castellanoleonesa con el fin de controlar el proceso y garantizarse la mejor calidad.

El otro factor de su maestría es la maduración de la carne, de unos 60 a 90 días, un paso con el que consigue darle mayor untuosidad y textura de mantequilla a sus famosas chuletas. Otros de sus imprescindibles es la cecina, un plato que aquí se convierte en gourmet por lo exclusivo de la selección.

En definitiva, una mezcla de experiencia, selección, cuidado y maduración con la que ha conseguido seducir a los comensales más exigentes de todo el mundo.

La gran aportación del Restaurante Astir, cuya cocina está comandada por Iván Crespo, es el emplatado y acompañamiento de cada pieza. El solomillo, por ejemplo, se acompaña de una salsa de frutos rojos y puré de apio nabo que se sirve sin manchar la carne, como una opción para el que busca un contraste más sabroso. Por su parte, la guarnición de los chuletones es más clásica, pero no por ello menos atractiva. Y es que los comensales pueden acompañar este manjar con patatas de triple cocción, ensalada, puré de apio nabo o calabaza o con vegetales a la brasa.

Para aquel que desee probar un menú 100% carnívoro, en los entrantes destacan dos de las especialidades no cocinadas de El Capricho: su codiciada cecina, seleccionada entre las mejores piezas y ahumada con finura, y un carpaccio que se acompaña con la sal mallorquina gourmet d'Es Trenc y con aceite obtenido de los mejores olivos de toda la isla.

 

COCINA MALLORQUINA             

Más allá de los platos carnívoros, el Restaurante Astir destila balearidad por todos sus costados. Su diseño, obra del famoso interiorista Marcel Wanders, está inspirado en la Mallorca más autóctona y en los matices mediterráneos para crear un ambiente distinguido a la vez que divertido. El servicio en sala y la vajilla reafirman este rasgo con el que se consigue satisfacer a foodies exigentes y a viajeros más desenfadados.