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EL SABOR DE LOS PRODUCTOS FRESCOS La cocina tunecina es internacionalmente reconocida por su inconfundible sabor y delicadeza. Resulta imprescindible probar alguna de sus especialidades, siempre elaboradas con los productos más frescos.
Como entrante el plato estrella es la ensalada Mechouia que se compone a base de tomate y pimientos escalfados y posteriormente troceados, aliñados con aceite de oliva virgen y un aderezo picante a gusto del consumidor. La ensalada Túnez, vendría a ser como un trampó mallorquín en el que se incluyen todo tipo de vegetales frescos bien troceados; normalmente tomates frescos, pimientos, cebolla y pepino, siempre aderezados por una vinagreta a base de aceite de oliva virgen, vinagre, zumo de limón y menta, ideal en los meses estivales para refrescarse de la forma más saludable.
Asimismo, Túnez es conocido por sus distintas variantes de Couscous, que puede componerse de hasta 15 acompañamientos distintos. Este plato tan típico magrebí, tiene sus orígenes en la tradición bereber, los auténticos habitantes del país. La base siempre es la sémola y se adereza con verduras estofadas, todo tipo de carnes, ya sea de pollo, ternera o cordero y también de pescado, siendo apto cualquiera. En cualquier caso, el Couscous tunecino es autóctono, pues se diferencia del marroquí o el argelino en la utilización de una pasta de tomate concentrado y la omnipresente harissa, un preparado a base de pimientos y especias.
Otra de las especialidades más exquisitas la conforma el cordero, especialmente tierno y sabroso. Éste se deja asar poco a poco envuelto en sus jugos naturales y hierbas frescas. Se sirve en una vasija de barro cocido que ayuda a mantenerlo a la temperatura adecuada.
En el terreno de los postres, la fruta fresca es lo más recomendable. Higos chumbos, sandías y naranjas son las opciones más refrescantes aunque existen otras posibilidades en forma de dulces de diferentes formas y sabores, normalmente con una pasta a base de almendra y azúcar.
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