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SENCILLEZ Y PRODUCTOS DE BUENA CALIDAD La diversidad de los paisajes montenegrinos tiene su representación en los platos típicos de su cocina, siempre muy casera y con productos de calidad. Además, se puede considerar una suerte ser huésped en alguna casa montenegrina, pues sus habitantes hacen gala de una complaciente hospitalidad.
La carne juega un papel fundamental en su dieta, sobretodo en el norte que está desposeído de la influencia marítima. En estas latitudes, se utilizan mucho los frutos silvestres, hierbas aromáticas y setas salvajes.
Muchos de los platos se acompañan con el Kajmak, una especie de yogur de procedencia otomana o bien con toda clase de quesos, tanto de vaca como de oveja, todos deliciosos. La carne, bien sea de ternera como de cabrito, se cocina al método tradicional del ispod, que consiste en cocerlas bajo las brasas.
En las regiones central y sur, el pescado tiene un papel predominante ya sea extraído del lago Skadar o marino. En particular, la carpa y la trucha ahumadas son algunas de las delicias más sabrosas, aunque el cangrejo del Skadar, autóctono de estos parajes montenegrinos, es una suculencia exótica de cata obligada.
Los embutidos también hacen acto de presencia en forma de jamón ahumado o de salchichas. Además, Montenegro reivindica su mediterraneidad utilizando en sus platos el aceite de oliva que en su territorio se produce, haciendo gala de la tríada vino-aceite-pescado tan típico de la dieta más saludable del mundo. Extraídos del mar, tanto el pescado como el marisco son muy populares y combinan a la perfección con cualquier verdura, siendo los espárragos especialmente célebres.
La pizza es también muy popular debido a la cercanía con Italia y se sirve en muchos bares y cafés, siempre fina y bien horneada.
Para beber, se debe probar la cerveza autóctona Niksic o el suave vino tinto de Vranac. Asimismo el Merlot es también refinado a la par que asequible, aunque la estrella de la carta es el Krstac, un vino blanco seco y envolvente. De todas formas, la bebida nacional es el Rakija, un brandy destilado de la uva blanca que la gente produce en sus casas. No cabe duda que si algún día nos recibe un anfitrión montenegrino, no faltará una copita de éste, brindando por la felicidad.
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