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La riviera turca goza de un clima mediterráneo. Su riqueza en recónditas calas y preciosas playas de arena y guijarros, sombríos pinares y famosos testigos de la historia y mitología, la convierten en un destino de gran atractivo. En Side, por ejemplo, junto al puerto, entre el gigantesco teatro y el templo de Apolon, ha podido florecer una pequeña y bulliciosa ciudad con encanto muy particular.
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